En crisis, Argentina recibe a Francia

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En crisis, Argentina recibe a Francia

Cuando ganó ajustadamente el balotaje presidencial de Argentina a fin del año pasado, Mauricio Macri, que ayer recibió al presidente francés, sabía que asumiría el poder en una coyuntura económica difícil.

Cita. Francois Hollande y Mauricio Macri, ayer, en su reunión en Argentina.

Cuando ganó ajustadamente el balotaje presidencial de Argentina a fin del año pasado, Mauricio Macri, que ayer recibió al presidente francés, sabía que asumiría el poder en una coyuntura económica difícil.

Aunque seguramente no imaginaba que una leve pero rápida caída en su popularidad y la presión de los sindicatos, que no quieren perder más poder adquisitivo por el avance de los precios, lo empujarían a revisar algunos planes para equilibrar las cuentas públicas.

Parte de su estrategia es la cita bilateral con su par francés. En la visita que realizó Francois Hollande, aseguró que su país bregará para que Argentina logre un acuerdo con acreedores por su deuda en default que le permita volver a financiarse en los mercados internacionales a tasa razonable.

Argentina está en plena negociación con acreedores que rechazaron los canjes de reestructuración de la deuda realizados en 2005 y 2010 y litigaron ante tribunales de Estados Unidos.

“El país desea hallar nuevamente, a costa de grandes esfuerzos, el camino del crecimiento. Nosotros (los franceses) apoyamos las diligencias de Argentina para lograr una solución de la cuestión central de la deuda, como lo hemos hecho siempre en el pasado”, dijo Hollande.

Sin embargo, la situación es complicada. Despidos en el sector público, una abrupta alza de tarifas de servicios y desinteligencias como la designación de jueces por decreto generaron rechazo de inmediato a Macri.

Aunque elogiadas por los mercados financieros, las jugadas del Gobierno de centroderecha han comenzado a desatar malestar social.

La galopante inflación, avivada por la devaluación del peso en diciembre, fue lo que en algunos argentinos terminó de enfriar el entusiasmo que había generado Macri, que tiene que gobernar frente a una oposición peronista que después de dejar el poder aún domina gran parte del electorado y del Congreso. Agencias