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El correato tambien
La década de la RC fue diseñada, planificada, estructurada y activada por una organización mafiosa montada por astutos PhD de la corrupción. Hoy sabemos su itinerario desde inicios hasta el final. Ya hay suficientes evidencias de ese proceso de paulatina y creciente destrucción de la institucionalidad, de las leyes, los jueces, la Constitución, la ética, la política y todo accionar en el que estén comprometidos la democracia y los destinos de la patria. Por eso es necesario no quedarse ni entramparse en el correísmo sino comprender y desestructurar el correato, pues este persiste -y seguirá por algún tiempo, más allá del prófugo de Bélgica- como un sistema perverso que montaron y accionaron saqueadores y perfumados aniñados, encantados con las canciones del Che, las fotos de Alfaro, los cantos robolucionarios y la distorsión del canto cívico Patria, tierra sagrada.
Más allá del saqueo de fondos públicos, contratos, coimas, sobreprecios y obras innecesarias es preciso detenernos en la historia y la historiografía nacional, ya que esta también fue distorsionada, asaltada y pervertida. Se inventaron una forma dogmática de interpretación y comprensión de los hechos y procesos históricos. Incluso de elaboración de un relato sobre ellos. Ni la historiografía se salvó. Querían todo. Por eso buscaron que les creamos su falsa y mentirosa historia patria.
Está en folletines, libros y también en textos creados y publicados para la educación básica y secundaria. Consta en las formas como celebraron hechos de la historia nacional, cuanto en la infame y oprobiosa división de las cenizas de Alfaro. Lo hicieron con el 10 de Agosto, 9 de Octubre, 3 de Noviembre, 5 de Junio, 15 de Noviembre, 28 de Mayo, etc. Incluso llegaron hasta la estupidez de ‘marxitizar’ a Eloy Alfaro. Crearon un alfarismo a su medida. Por eso nunca aparecieron los montuvios montoneros en sus ridículas ideas. Es bueno repensar esto en esta semana (5 de Junio) que se conmemora un año más del hecho heroico de los pueblos montuvios de la Costa que se alzaron contra la argolla. Asimismo, el país debe levantar la ética y revalorizar la política para que el correato y el correísmo vayan al basurero de los asaltantes y pervertidos de la historia.