Continúan los mensajes, esta vez una cabeza

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Continúan los mensajes, esta vez una cabeza

Un joven de 21 años fue decapitado con un explosivo en Bastión Popular, cerca de su vivienda. Su padre recogió los restos de su cuerpo. 

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Desconcertados. Moradores lamentaron lo sucedido y mostraron temor.AMELIA ANDRADE

Una explosión a las 05:00 de este 20 de febrero puso en alerta a los moradores del bloque 2 de Bastión Popular, noroeste de Guayaquil. Minutos más tarde se confirmó que eran los restos de Andrehus Yasmani Valle Delgado, de 21 años de edad.

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“La ciudadanía está en peligro, los sicarios no se limitan al actuar”

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El papá de la víctima, Rodolfo Valle, llegó y observó que la cabeza estaba separada del cuerpo y que esta última parte estaba intacta. Comentó que la Policía Nacional no le proporcionó mayores detalles de lo sucedido y que en ese lugar no había cámaras de seguridad, pero que “buscarían en los alrededores” para establecer quiénes lo hicieron.

Un testigo vio que la víctima fue bajada de un carro rojo, del cual se desconocía la placa o las características de sus ocupantes.

Es la primera vez que se registra un hecho de este tipo en el país, sin embargo, Diario EXPRESO advirtió la semana anterior en la voz del psicólogo forense Segundo Romero que “vendrán cosas peores” tras el colgamiento de dos cuerpos en el puente de Durán el lunes 14 de febrero.

La vereda, paredes e incluso cables de luz de la manzana 759 quedaron manchadas de sangre y con restos de la cabeza del muchacho. Elementos que fueron recogidos por Valle y sus allegados.

182 MUERTESviolentas se registran en lo que va de 2022 en Guayaquil, Durán y Samborondón.

Hasta el cierre de esta edición la Policía Nacional no quiso pronunciarse sobre el hecho.

Para Valle se trata de una confusión, porque su hijo no registraba antecedentes penales ni tenía problemas con otras personas, porque -según él- su único vicio era estar en la calle, tampoco se “metía en líos”.

Los habitantes del lugar señalaron que se “autoimpusieron” un toque de queda por el peligro especialmente en las noches.

“Es complicado hablar o denunciar porque la persona es considerada informante y pone en riesgo su vida” señaló un ciudadano que prefirió no identificarse por miedo a represalias.