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La contaminacion de los mares

L a Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), tratado que se considera una verdadera constitución de los mares, se preocupó de dictar disposiciones concernientes a la protección y preservación del medio marino, en la misma que se obliga a los Estados a cumplir esta obligación. Igualmente faculta a los Estados a tomar individual o conjuntamente, según proceda, medidas para prevenir, reducir y controlar la contaminación del medio marino procedente de cualquier fuente.

Recordemos que los océanos ocupan las tres cuartas partes de nuestro planeta Tierra y que se considera que es el más grande proveedor de alimento para las poblaciones, a más de la gran riqueza que se ha encontrado en los fondos marinos, patrimonio de la humanidad y que empiezan a ser explotados.

Pese a todo esto, el hombre ha descuidado los mares, introduciendo, directa o indirectamente sustancias que producen o pueden producir efectos nocivos y daños a los recursos vivos y a la vida marina, los mismos que son un peligro para la salud humana, y además deterioran la calidad del mar y deterioran también las playas y los lugares de recreo.

Un concepto equivocado. Durante miles de años, los océanos han sufrido irremediables ataques de manos del hombre y la degradación de las zonas costeras se ha acelerado notablemente. Han aumentado, en los últimos tiempos, los vertidos industriales y las aguas filtradas procedentes de las explotaciones agrarias, ganaderas y vertidos de ciudades costeras.

Algunos de los contaminantes más comunes derivados de la actividad humana son los plaguicidas, herbicidas, fertilizantes químicos, detergentes, hidrocarburos, aguas residuales, plásticos y otros sólidos. Este exceso de nutrientes puede provocar un crecimiento masivo de algas que consumen el oxígeno del agua, generando zonas en las que no puede haber vida marina o apenas existe. Las bolsas, vasos y botellas plásticas, espuma y otros desechos vertidos en los océanos desde tierra o desde barcos en el mar acaban siendo con frecuencia alimento de mamíferos marinos, peces y aves que los confunden con comida, con consecuencias a menudo desastrosas.

En algunas regiones, las corrientes oceánicas arrastran billones de residuos hasta formar remolinos gigantescos de basura.

Bolsas plásticas, globos, boyas, cuerdas, desperdicios médicos, botellas de vidrio y de plástico, encendedores de plástico, latas de bebidas, polietileno extruido, hilos de pesca, redes y variados desperdicios de cruceros o plataformas petrolíferas son la mayor parte de los residuos encontrados flotando.

El plástico, enemigo de los mares. El 80 % de los desechos marinos son plásticos, un componente que se ha acumulado rápidamente desde la Segunda Guerra Mundial. Los plásticos se acumulan porque no se biodegradan. Redes de pesca dejadas o perdidas por pescadores en el océano, las denominadas redes fantasma pueden atrapar a peces, delfines, tortugas marinas, tiburones, cocodrilos, aves marinas, cangrejos y otras criaturas. Estas redes restringen el movimiento causando hambre, cortes, laceraciones e infecciones, y la asfixia en animales que necesitan volver a la superficie para respirar.

Por todo lo indicado hasta este punto, luchar por la contaminación de los mares es de vital importancia, especialmente porque aproximadamente el 60 % de las especies, viven en la franja de 60 kilómetros más próxima a la Costa. En algunos casos, como en los vertidos de petróleo, se trata de catástrofes naturales que pueden provocar la destrucción total de ecosistemas enteros y la muerte de miles, millones de animales y plantas. Además, se trata de un tipo de contaminación muy difícil de limpiar. Por otro lado, todos los desechos acumulados tardan mucho tiempo en desaparecer y durante ese lapso no solo contaminan el agua, sino el aire e incluso la tierra a través de las mareas y corrientes, que hacen llegar buena parte de la basura a las costas.

Aunque es cierto que para evitar la contaminación de los mares se necesita la acción conjunta de gobiernos, instituciones y compañías, hay muchas maneras de cooperar: hablando con nuestros hijos, los profesores explicando este peligro en las aulas, los grupos de ciudadanos haciendo mingas para limpiar las playas, los municipios multiplicando la limpieza, especialmente en la temporada de verano, etc.

Tenemos que reconocer que el Estado no lo puede hacer todo, que se necesita la colaboración de la ciudadanía. Se nos ha informado del esfuerzo de Holanda para defender sus mares. Boyan Slat, un ingeniero en aeronáutica se hizo famoso con su proyecto The Ocean Cleanup, que tiene como objetivo eliminar en los próximos 5 años, el 50 % de la contaminación por plástico de los océanos. Un buen ejemplo para seguir.