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Los comuneros de Valdivia elaboran replicas de sus vestigios
Al ser prohibida la venta de objetos patrimoniales, copian las figuras de barro. Luego de haber sido un pueblo agrícola y pesquero, ahora el 75 % fabrica calzado.

Walter Aquino, de 63 años, habitante de la población de Valdivia al norte de Santa Elena, todos los días coloca una vitrina al pie de su vivienda, en la vía principal, donde exhibe artesanías de barro que son similares a las encontradas en este territorio y que datan de más de 5.000 años antes de Cristo.
“Este es un silbato que tiene la forma de un pájaro, yo los hago para venderlo a dos dólares”, dice con orgullo, aunque reconoce que ahora el negocio no es bueno y que solo le alcanza para en algo subsistir, pero como es su única fuente de ingresos no le queda más que seguir en el oficio.
Aquino, desde pequeño aprendió a crear estas artesanías al igual que sus vecinos, Juan Orrala, Carlos Ángel, entre otros nativos; la iniciativa nació porque al realizar excavaciones en el interior de la montaña del lugar, se encontró con vasijas de barro y piedras talladas que salía a vender a Guayaquil o Salinas a buen precio.
“Ahora todo eso está prohibido (vender restos arqueológicos), por eso lo que hacemos para la venta son réplicas, los antepasados nos dejaron la herencia en las manos porque para nosotros es fácil hacer cualquier objeto de barro”, acotó Aquino. A media cuadra de la vivienda del artesano está ubicado el museo Venus de Valdivia, el lugar más importante de la historia peninsular, en donde se exhiben todos los restos arqueológicos encontrados en la jurisdicción de Valdivia, el local fue levantado por el investigador Emilio Estrada, en el año 1956.
“Esta área es de un gran cementerio, bajo seis metros de tierra existen osamentas y muchos objetos de barros”, señaló Rafael De la Cruz, encargado del museo, mientras bajaba unas escaleras que conducen a un pasadizo debajo de la superficie en donde se puede visualizar lo que antes el guía había aseverado.
A través de un vidrio se muestra lo que hay debajo de la tierra “allí están los restos, tal como se los encontró”, expresó De la Cruz, mientras avanzaba por el pequeño túnel rodeado de vestigios que muestran las osamentas de los primeros habitantes de Valdivia. El museo Venus de Valdivia tiene alrededor de mil piezas antiguas, no solo de la cultura Valdivia, sino también de las civilizaciones Guangala y Manteña, asentamientos ubicados desde la antigüedad a pocos kilómetros de Valdivia; en este museo todos los vestigios están tal como fueron hallados.
Los visitantes pueden observar vasijas de barro de diferentes tamaños, piedras talladas que fueron las primeras herramientas de los nativos que utilizaban para la caza y pesca, caracoles cuyo sonido servía para comunicar novedades, collares de pequeñas conchas, entre otros utensilios.
Pero el Venus de Valdivia no es el único museo, a la salida del poblado, en la vía que conduce hacia Manglaralto, se encuentra el museo Las Calaveras, un pequeño lugar donde se exhiben utensilios de barro.
El local es propiedad del comunero Joselito Ángel Yagual; su interés por descubrir más sobre la cultura de quienes habitaron siglos atrás su pueblo lo llevó a efectuar varias excavaciones donde halló lo que ahora muestra.
Ángel Yagual es un coleccionista de figuras ancestrales, un día llegó a tener tantas que por insistencia de sus amigos fundó el museo denominado Las Calaveras, nombre que le puso por la media docena de cráneos humanos que allí se encuentran.
En este lugar se puede observar también: sillas manteñas, vasijas, collares, estrellas de piedra y las denominadas hachas monedas, estas últimas son unas piedras planas muy finas que según el comunero se las utilizaba como dinero de los antepasados.
“Cada una tiene diferentes rayitas, unas más y otras menos, se estima que es de acuerdo a la cantidad que representaba, tengo entendido que los investigadores lo han establecido como la moneda precolombina, las que tengo aquí fueron encontradas junto a las vasijas”, indicó.
La Venus es la imagen icono
La “Venus de Valdivia” es la esfinge que da la bienvenida a los visitantes, en la comuna existen tres monumentos en su honor, dos en el centro de la población y la otra en el ingreso al parque marino Valdivia. Asimismo en los dos museos se encuentra la imagen de la “Venus”, pero en diferentes tamaños es que la imagen es el ícono del sector.
“Es la diosa de la fertilidad y como esta tierra era muy productiva nuestros antepasados le rendían culto a ella”, relató Kimberly Orrala, una de las guías del museo.