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El colapso hospitalario que no se ha querido prevenir

Guayaquil impone restricción vehicular por el aumento de contagios y muertes por COVID-19. Especialistas dicen que el Gobierno tuvo un año para preverlo

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El COE cantonal sesionó de manera extraordinaria este 28 de marzo.Freddy Rodríguez

Guayaquil vuelve a vivir un marzo sombrío. El Comité de Operaciones de Emergencia cantonal se reunió ayer para anunciar una serie de medidas relacionadas principalmente con la restricción vehicular debido, dijeron, al alza preocupante de contagios y muertes por COVID-19 y al colapso sanitario que vive la ciudad desde finales de enero.

La mortalidad ha aumentado y hay muchas personas que van a fallecer con un subregistro, sin diagnóstico. Y lo que más nos preocupa en este momento es que existe la cepa británica y la de Nueva York que están teniendo un comportamiento comunitario”, señaló Carlos Salvador, director de Salud del Cabildo. 

Según las cifras del gobierno local, el 100 % de las camas de UCI de los hospitales públicos y privados están llenas y los fallecimientos han subido de 17 a 20 casos por día. En lo que va del mes, 414 personas han muerto por COVID-19, a comparación de las 349 del mes de febrero, de las 361 de enero o de las 186 en diciembre.

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Guayaquil restringe la circulación vehicular por el aumento de casos y muertes por COVID-19

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Sin embargo, este es un escenario que, según han dicho especialistas a este Diario, pudo ser previsto por las autoridades nacionales con mucha anticipación, pero que, pese a la advertencia de los gremios médicos, nunca se hizo.

“Desde que inició la pandemia se pedía que hagan el testeo a todo el mundo para saber en realidad cuántos casos hay, pero nunca se hizo. Es terrible lo que está pasando porque hay muchos más contagiados de los que se señalan en las estadísticas del ministerio”, asegura Luis Triviño, epidemiólogo guayaquileño.

El especialista lamenta que tras un año de pandemia no se “haya aprendido nada” y que el Gobierno no haya tomado las riendas de la emergencia sanitaria abasteciendo a los hospitales de suficientes medicinas, camas y otros insumos para hospitalización y cuidados intensivos que actualmente escasean.

“Había que tomar medidas antes, no se olvide que vivimos la primera vuelta electoral, el carnaval. La circulación en Guayaquil y hacia otras provincias es inmensa y no se controló”, menciona.

Hablamos de desastres en salud cuando los recursos se quedan cortos frente a la cantidad de pacientes que presentan. Eso está pasando en Guayaquil.

Carlos Salvador,
director de Salud del Municipio

Y no se equivoca. El general Luis Lalama, comandante de la Autoridad de Tránsito Municipal, dijo ayer que en el feriado de carnaval del 2019 salieron desde la ciudad alrededor de 79.000 vehículos hacia los balnearios de la costa, mientras que en este feriado viajaron alrededor de 85.000 carros. “Entonces sí es necesario que se considere que se están incrementando estas cifras de salida hacia las playas para las acciones que se van a tomar”, señaló previo al anuncio de las medidas restrictivas (ver infografía) que se aplican ya en la ciudad desde las 00:00 de este 29 de marzo.

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Un año de camas llenas y casos en alza

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Catalina Yépez, salubrista y exasesora para Ecuador de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), también considera que, pese a la mutación del virus, la llegada de una nueva ola o de un pico de contagios y sus repercusiones era una situación prevenible.

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El COE de Guayas decide intensificar los controles en el feriado

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“Hay algo que en salud pública se llama planificación y en epidemiología si tenemos un brote inusitado manejamos el evento con los recursos que tenemos disponibles hasta entender la dinámica de la transmisión y diseminar las medidas de prevención, pero luego la comunicación de crisis es clave y eso no hubo desde el Ministerio de Salud”, afirma.

La doctora señala que la autoridad sanitaria nacional debió en este año intentar identificar mecanismos de restricción que funcionaban mejor, y buscar una estrategia que les permita a las personas poder continuar con una nueva normalidad bajo reglas claras. En lugar de eso, dice, se delegó la responsabilidad a los municipios que “hacen lo que pueden con lo que tienen”.

“La restricción vehicular es una buena medida, pero tardía. Nunca se controlaron las aglomeraciones, fiestas, ni se hizo algo por mantener espacios habilitados como el Centro de Convenciones porque lo que hace que una persona fallezca en un momento dado es la demora en acceder a hospitalización”, asegura la especialista, quien cree que Salud y el COE nacional se desentendieron y perdieron el liderazgo y control de la pandemia.

"Ya no es poner alfombra cuando entra, ni que le tomen la temperatura en la mano o en la frente porque esas medidas ya son inefectivas", agrega. Sin embargo, tampoco desconoce que existe falta de corresponsabilidad de los ciudadanos provocada por una falsa sensación de confianza debido, a su vez, a la falta de una comunicación clara de la situación de la pandemia en el país.

Allan Hacay, secretario del COE cantonal, dijo que el Municipio no tomó antes estas medidas porque no tenían el informe sobre la expansión comunitaria de las nuevas variantes que hizo la Universidad Espíritu Santo y porque esperaban que, como asegura que sucedió tras el feriado de Navidad y fin de año, los contagios vayan en descenso.