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Diario Expreso Ecuador

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Un club selecto de 14 “superheroes” de Solca

Falta apoyo. Para cubrir las necesidades de sangre, se necesita que entre el 2 % y el 5 % de la población done. En Ecuador solo lo hace el 1,4 %.

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Allí no había un Cristiano Ronaldo (el crack del fútbol que no se tatúa para poder donar sangre continuamente) y mucho menos un Elvis Presley (el fallecido Rey del Rock & Roll, de quien aparecen varias fotos en blanco y negro haciendo donaciones a la Cruz Roja alemana). Quienes estaban allí, en uno de los salones de Solca, no eran astros del deporte ni de la farándula, pero sí los “superhéroes” de los pacientes con cáncer.

En ese salón, las sillas destacadas las ocupaban ellos. Se habían juntado para ser un ejemplo. Repetían que para convertirse en donante no hay que esperar a que un amigo o un familiar necesite sangre, lo pueden hacer para salvar las vidas de personas de quienes no conocen sus nombres y mucho menos sus rostros.

Ayer, ese gesto fue reconocido, pero también agradecido. Frente a ellos estaba Javier Kaiser Portero, un ingeniero comercial de 37 años que el 2015 fue diagnosticado con leucemia. “Me dieron tres meses de vida”, les dijo con la voz entrecortada. Logró salvarse por un trasplante de médula, una donación de su hermana Ruth. Pero se salvó también gracias a esas personas que daban su sangre cuando él necesitaba. Unas cien veces al menos.

“Les pido a todos, les suplico que sean parte de este proyecto, que toma solo unos minutos de su vida y que toma solo una parte de su sangre”.

Ayer, en que se conmemoró el Día Mundial del Donante de Sangre, estaban ocho de los 14 “superhéroes” que han dado vida a un club único en el país, el de los donantes voluntarios de plaquetas: Eduardo Zea, Andrés Mieles, Jonathan Macías, Michael Paredes, Lucía Vaca, Margareth Pita, Javier Ladines, Byron Ricaurte...

Quienes están en ese grupo dan esa parte importante de la sangre que permite obtener en una sola donación lo requerido para una transfusión. Con el método tradicional, se necesitaría de diez voluntarios para un solo paciente. Además, las plaquetas son claves en la coagulación sanguínea y vitales en el tratamiento y recuperación de los pacientes oncológicos.

Eso lo sabe Eduardo Zea, un ingeniero en Marketing, de 43 años, quien tomó la palabra en nombre de los donantes. Sabe lo que es el cáncer, lo vivió de cerca cuando uno de sus tíos padeció del páncreas y ahora ve cómo un amigo lucha contra un mieloma múltiple.

Su primera donación la hizo hace tres meses, pero la segunda tuvo un significado especial. Ese día, después de una hora de estar sometido a la máquina que tomó sus plaquetas y que devolvió el resto de la sangre a su cuerpo, recibió una noticia que lo alentó. “Al terminar la donación, la enfermera me informó que ya había una paciente, una niña, que estaba esperando esta donación”.

La doctora Jennifer Padilla, hematóloga en el área de Trasplante y en el servicio de Medicina Transfusional de Solca, dice que hay que luchar contra los mitos. Donar no hace que la persona engorde ni mucho menos que se enferme. Por el contrario, salva vida. Por eso, ese club quiere crecer.

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