SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

De ciudadelas a paraderos

Tres zonas residenciales ahora son paso obligado de al menos veinte líneas de buses. Los moradores se quejan del ruido, tráfico y la emisión de esmog.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

El canto de las aves solía despertar a Sandra Rojas de la cama, pero de eso, han pasado diez años. Hoy, los cláxones de los buses son la alarma con la que advierte que el día ha empezado.

Entre semana, el primer pito suena a las 05:45, los fines de semana dan tregua hasta las 08:00. Pero en las estrechas calles del barrio Orellana, el eco se encierra entre las tradicionales viviendas y retumba hacia el interior.

“Es como si pasaran con un altoparlante. No se puede dormir y el ruido continúa todo el día, peor en las horas pico”, se queja la ama de casa, que lleva cerca de doce años viviendo en la zona.

Al igual que muchos de sus vecinos, llegó al barrio atraída por los parquecitos y las pintorescas viviendas, actualmente declaradas patrimonio de la ciudad. Sin embargo, de a poco la ciudadela se convirtió en paso obligatorio de una veintena de buses que usan como base la calle Esmeraldas y luego se dividen por Padre Solano, Alejo Lascano, Luis Urdaneta y Luis Vernaza.

Cuadras más al norte, los moradores de la avenida San Jorge también vieron cómo su ciudadela pasó, paulatinamente, a convertirse en un paradero de buses.

En la zona circulan aproximadamente veinte líneas de transporte y un bus alimentador del sistema Metrovía.

A media cuadra de esa avenida, el ingeniero Carlos Duarte, de 62 años, guarda celosamente todos los oficios y quejas que ha interpuesto para rectificar la situación y sobre los que nunca recibió una respuesta.

“No soy solo yo, muchos vecinos han hecho lo mismo porque el esmog y el ruido son insoportables. La gente que compró casa aquí hace más de dos décadas, vino en busca de una paz y tranquilidad que ya no existe”, asevera.

Y es que respuestas no hay, ni planes definitivos para brindar una solución al excesivo paso de unidades por estos antiguos barrios residenciales.

Freddy Granda, jefe de Planificación de la Autoridad de Tránsito Municipal, establece que el sector, al que tilda de corredor comercial, incluye ambas zonas y la avenida Delta.

“Se trata de un corredor que tiene un hospital, centros comerciales y una universidad con 65.000 estudiantes. Se han reubicado seis líneas y se tiene planificado hacer un inventario de las unidades que están circulando, pero no se pueden eliminar todas porque, dados estos establecimientos, son sitios que requieren del transporte público”, señaló.

En 2013, los buses también inundaron la ciudadela Huancavilca, tras que el paso de la Metrovía por la avenida 25 de julio los desplazara hacia las calles interiores.

Actualmente, 17 líneas pasan raudas por las constreñidas vías, sobre todo la avenida Ernesto Albán, en la cual se han registrado atropellamientos.

Sin embargo, ni el ruido ni el tráfico molestan tanto a los residentes como el esmog. Así lo indica Jorge Luis Saldaña, quien vive en el área hace catorce años. “Esta humareda es insoportable. Lo demás, hasta se aguanta, pero la salud no nos la devuelve nadie”.

Intervención

Dos planes aún sin concretar

Hay dos proyectos en proceso que buscan reducir el paso de los buses por las ciudadelas mencionadas. La primera es un rediseño geométrico de la calle Pedro Gual y que destinará a ciertas líneas para que circulen por la vía Manuel Galecio, reduciendo así el número de líneas que ingresan al barrio Orellana. Otro cambio contempla traspasar ciertas líneas a calles interiores del barrio Huancavilca para removerlas de la avenida Ernesto Albán. Aún no tienen fecha.

tracking