La ciudad “carrodependiente”: se privilegia al carro y no al ciudadano

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La ciudad “carrodependiente”: se privilegia al carro y no al ciudadano

En Quito se aprecia un fenómeno que marca nuestra concepción de urbe: la “carrodependencia”. En el área urbana se percibe la presión comercial de los concesionarios de vehículos de todo tipo. Ejes viales de gran importancia que forman parte del hipercentro están inundados por flamantes equipamientos de este tipo, uno detrás del otro. Nuestras autoridades y técnicos privilegian la construcción de grandes vías, pasos a desnivel y parqueaderos a nivel de calle, como un tributo al vehículo, afectando la calidad humana que nos queda en la ciudad. Grandes y desproporcionadas vallas publicitarias en torno al vehículo que en 4 años se han triplicado, sin criterio ni gusto alguno. Y ahora es muy “inteligente” forrar nuestros edificios de gigantografías y cajas de luz. El mensaje colectivo es contundente: necesitas un carro para vivir y ser feliz. Los efectos nocivos son claros. Así como lo han hecho otras ciudades, debemos comprender que el vehículo particular no es la solución a nuestros problemas, urbanos o emocionales. Existen alternativas como el transporte público, fomentar el comercio y trabajo de proximidad, apostar por nuevos modos de transporte compatibles con la ciudad, flexibilizar horarios para evitar la congestión e incorporar el concepto de trabajo a distancia de algunas profesiones. Ninguna solución es inmediata pero es necesario trabajar hacia un modelo de ciudad coherente, que priorice lo fundamental: al ser humano por encima de la máquina.

Arq. Xavier Guarderas Torres