SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Cinco familias permanecen en albergue desde hace un ano

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Son cinco familias las que trabajan pelando cebolla y realizando trabajo forzoso en el campo para llevar el sustento diario hasta las inmediaciones del colegio Técnico Ricaurte, que hace un año se ha convertido en su refugio.

Los damnificados revelan que les ha costado adaptarse a vivir en medio de cuatro paredes, pero lo que más les preocupa es no poder regresar a sus hogares por ser considerado un sitio de alto riesgo.

La primera semana de febrero del año pasado, fueron sorprendidos por la fuerza de la naturaleza que rompió un muro de tierra del río Catarama, que dejó bajo el agua al recinto Manabí Chiquito.

En esa comunidad de Urdaneta vivían doce familias, que fueron trasladadas por los equipos de socorro hasta las instalaciones del colegio Ricaurte, donde se destinaron cuatro aulas y una bodega para que sean utilizadas como albergue.

Meses después siete familias prefirieron trasladarse hasta casa de parientes, mientras que las otras cinco (compuestas por unas 30 personas, entre niños y adultos) aún permanecen ocupando las aulas del centro educativo.

Kléver Reina solicitó ayuda al Gobierno Nacional, porque desde que se terminó la emergencia dejaron de recibir las raciones alimenticias; los baños aparte de no tener agua, están con desperfectos.

Mercedes Vera relató que tres veces por semana el carro del Cuerpo de Bomberos les surte de agua potable para los quehaceres domésticos. La mujer solicitó a las autoridades locales que si nos los van a reubicar en un lugar seguro, que al menos se acuerden de ellos y les construyan un muro de escollera en la ribera del río Catarama, para poder regresar a su comunidad.

Mientras aquello ocurre con los damnificados, sus viviendas se destruyen de manera paulatina a consecuencia de la creciente de río.

En un recorrido que el fin de semana realizaron los propietarios encontraron sus casas llenas de lodo, con las paredes y puertas destruidas.

El efecto del invierno también ha ocasionado que los cultivos de ciclo corto queden sepultados con sedimentos que salieron con el desbordamiento del afluente. En la zona hay más de 200 hectáreas de sembrío de arroz perdidas distribuidas en los recintos La Irene, La Matilde y Manabí Chiquito.

tracking