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Los chachis luchan por cuidar sus tradiciones

Una espesa capa de neblina cubre el poblado de 800 habitantes. Se trata de San Salvador, en la zona rural del cantón Muisne, dentro de la Reserva Machi Chindul, habitado por comuneros de la etnia chachi.

Los chachis luchan por cuidar sus tradiciones

Una espesa capa de neblina cubre el poblado de 800 habitantes. Se trata de San Salvador, en la zona rural del cantón Muisne, dentro de la Reserva Machi Chindul, habitado por comuneros de la etnia chachi.

El poblado está aislado del resto de comunidades por un espeso bosque natural. Sobre una explanada se edifican las casas, aproximadamente 130, construidas con caña, madera y guadúa.

Los chachis tienen como tradición construir sus viviendas sin divisiones: los cuartos, la sala, la cocina... todo ocupa un solo espacio. Ellos son custodios del maravilloso bosque de 9.000 hectáreas que los rodea, al cual cuidan para evitar la depredación de la fauna y flora y la tala indiscriminada de madera.

En este poblado la máxima autoridad es el gobernador. Este cargo recae en Juan Añapa, quien se muestra orgulloso del trabajo que realizan para preservar el bosque.

Los chachis son una etnia que se asienta en el norte (Eloy Alfaro y San Lorenzo), centro (Quinindé) y el sur de Esmeraldas (Muisne). Viven aislados de las otras etnias y sus costumbres ancestrales son celosamente guardadas, aunque muchas de estas tradiciones han trascendido pese al aislamiento parcial, puesto que los chachis también usan la tecnología moderna, como teléfonos celulares, computadoras, Internet y televisión vía satélite.

Una de sus costumbres más arraigadas y que es celosamente preservada se la realiza en lo que ellos llaman centro ceremonial del pueblo Chachi, en el centro de la localidad.

En la comunidad de San Salvador, el centro es una edificación de madera y caña guadúa. En este lugar se efectúan las principales celebraciones de los chachis. La más importante para ellos es la Navidad. Y en este mismo centro se llevan a cabo los matrimonios, que en esta etnia son para toda la vida, pues no existe el divorcio.

La caza de animales es una de las formas de subsistencia de los chachis, aunque aseguran que esta actividad ha disminuido para precautelar la fauna salvaje de la zona. En esta reserva ecológica hay especies de animales muy apetecidas, como la guanta, el armadillo, el venado, guatín, zaíno, guacharacas y tatabras.

Los chachis son muy buenos pescando y nadando. Usan los ríos como vías rápidas de comunicación y para transportar los cultivos. El aprendizaje de la lengua nativa de los chachis, el chapalá, es obligatorio para todos. En la unidad educativa Juan Lorenzo Añapa no solo estudian los chachis, pues a este establecimiento educativo también asisten mestizos, afroecuatorianos y montuvios.

Muchos de ellos emigran a la ciudad para continuar sus estudios secundarios y universitarios. Se trata de la única escuela en la ciudad de Esmeraldas donde se imparte la lengua materna de la etnia Chachi, el chapalá. (F)