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Causas del tribalismo occidental
“El tribalismo es central en este proceso. La humanidad tiene un profundo anhelo de un sentido de pertenencia y liderazgo; esto lleva naturalmente a los seres humanos a formar grupos con líderes establecidos’. En la novela de Hermann Hesse, Viaje a Oriente, el personaje H. H., novicio en un grupo religioso llamado El Círculo, describe una figurilla que lo representa unido al líder de aquel grupo, Leo. “Con el tiempo, toda la sustancia de mi cuerpo fluiría hacia el de Leo, y solo sobreviviría uno de los dos: Leo. Él crecería, yo sucumbiría”. Este pasaje de Hesse habla del sacrificio del yo individual en aras de una causa más grande. Pero también sobre el modo en que la gente crea a sus héroes. Ser un “héroe” está en los ojos de quien lo mira. El héroe es un reflejo idealizado del yo. Y como está implícito en la descripción de Hesse, la imagen heroica también se alimenta de ese yo, hasta el punto que este debe desaparecer. El tribalismo es central en este proceso. La humanidad tiene un profundo anhelo de sentido de pertenencia y liderazgo. La aparición de movimientos populistas y nacionalistas en EE. UU., el Reino Unido, Francia y otros países europeos hace pensar que el tribalismo está en alza en Occidente. Y aunque han puesto en la mira a los inmigrantes y a la globalización en general, su mayor peligro es para el individuo. Los seguidores están obligados a jurar lealtad a la tribu y al jefe; pero como la tribu no tolera el disenso, los partidos tribales tienden a degenerar rápidamente en facciones competidoras. Para muchos, la causa principal es la creciente desigualdad económica. Pero incluso si la globalización benefició a algunos grupos y regiones más que a otros, no explica la política tribal moderna; a lo sumo, es la falta de globalización en algunas regiones lo que la explica. La mayoría de votantes de Trump no son pobres ni obreros. Pero muchos residen en regiones periféricas y ciudades pequeñas donde los beneficios (no los costos) de la globalización han estado generalmente ausentes. La misma divisoria entre áreas urbanas y rurales se da en todos los países que en los últimos años experimentaron un surgimiento del populismo tribal. Las raíces del comportamiento actual de los votantes residen en tres fenómenos: 1) los ciudadanos occidentales se han vuelto gradualmente más individualistas y menos organizados políticamente; 2) el cambio de las economías occidentales (iniciado a mediados de los noventa) hacia modelos de crecimiento basados en tecnología, aumentaron la demanda de conocimientos en áreas básicas (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática). Conforme los sistemas educativos comenzaron a dar mucha menos importancia a las humanidades, los ciudadanos, ya menos expuestos a la educación y guía política ofrecida por los partidos políticos tradicionales, quedaron también cada vez más aislados de la transmisión de valores humanísticos; 3) la creciente “comoditización” y mercantilización de la educación superior en décadas recientes llevó a que los programas universitarios se parezcan cada vez más entre sí. Esta “comoditización” del conocimiento hace a los graduados modernos más prescindibles: vulnerables a ser sustituidos por la misma “maquinaria” que los produjo. Estos tres fenómenos ayudan a explicar el ascenso de una nueva clase de votantes: muy cualificados, bien remunerados y poco formados en los valores en que se basa la democracia liberal, los cuales, privados de tradiciones de conocimiento y comprensión compartidas, se congregan en torno de identidades tribales y de la entrega del yo a la conciencia colectiva.