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A calzon quitado
Bueno. Basta de hipocresías. He escuchado a los voceros del Gobierno decir que la consulta no es una contienda entre el presidente Moreno y Correa. No es tan cierto. Como lo de fondo es la necesidad vital de descorreizar para siempre el país, es inevitable el enfrentamiento. No entre Moreno y Correa, sino entre lo que defiende cada uno. La alternancia en el poder vs. la monárquica pretensión de volverse a reelegir para un cuarto mandato, descaradamente perseguida por Correa. Reconozco haberme devanado los sesos durante la anterior década para encontrar la forma de deshacernos de este nefasto personaje. Políticamente, claro. He dedicado diez años de mi vida a tal fin, desde esta columna y desde otros espacios de opinión, semana tras semana a lo largo del decenio. Y debo confesar que jamás logré encontrar, ni la fórmula jurídica, ni la forma política para que tal cosa sucediera. Siempre, gracias a un sistema electoral controlado por él, Correa “ganaba” elección tras elección y se reelegía cuando le daba la gana, hasta que las encuestas le dijeron que no ganaría una más. Y gracias a su escuálido 18 % de apoyo popular, se vio obligado a proponerle la candidatura a Lenín Moreno. Pensando, claro, que iba a poder mangonearlo a su antojo. Pero resulta que Lenín hizo exactamente aquello que nadie -y enfatizo, nadie- ha tenido el valor de hacer: enfrentarse a Correa. Y darnos la oportunidad con la pregunta dos de su consulta, de que el individuo cuya frente es ahora el destino final de casi todos los huevos del país, desaparezca para siempre de nuestra vida política. Y de que si es sentenciado, gracias a la pregunta uno no pueda volver a ser candidato ni a princesita de Navidad. Estamos frente a la oportunidad “de la vida, chico”... ¿Y la vamos a desperdiciar porque Lenín esto o Lenín aquello? Francamente, no entiendo la capacidad de discernimiento de algunas personas que presumen de inteligentes. Yo -para decirlo a calzón quitado- le haría un monumento. Pero jamás le daría un cheque en blanco. Mi frontal apoyo no es incondicional. Sí, pero... “Next week” les cuento, chicos.