
La calidad docente y el apoyo familiar, claves en educacion
Esos son los pilares en los que se apuntala el proceso de enseñanza de las tres instituciones educativas mejor puntuadas de la región Costa en la prueba Ser Bachiller 2017.
Los colegios particulares Torremar, Altamar y Liceo Los Andes tienen modelos y propuestas pedagógicas diferentes, alineadas a su visión y misión institucional. Pero cuando a los directivos de estos planteles se les pregunta cuáles son los factores de los logros académicos alcanzados, coinciden en señalar dos: la capacitación de sus docentes y el apoyo de la familia en la formación de sus hijos.
Esos son los pilares en los que se apuntala el proceso de enseñanza de las tres instituciones educativas mejor puntuadas de la región Costa en la prueba Ser Bachiller 2017, que recepta el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineval) a los alumnos del último año de colegio. Mañana empieza tomarse en el ciclo Sierra, aunque es nacional.
La evaluación también define un puntaje para postular a la universidad pública. Al igual que en años anteriores, los dominadores son los planteles privados.
Este es el caso de la Unidad Educativa Torremar, que está ubicada en la parroquia La Aurora, cantón Daule, aunque la mayoría de sus alumnos y profesores residen en Guayaquil y Samborondón. En la prueba, los 75 estudiantes de tercero de bachillerato lograron el primer lugar, a nivel regional, para su institución fundada hace 24 años.
David Pacheco, director académico y profesor de Biología del plantel, asegura que el buen desempeño académico y personal que tienen los estudiantes se debe al involucramiento de las familias en la formación de sus hijos. “No somos una institución solo dedicada a lo académico; nuestro objetivo es dar una formación integral y para eso las familias son fundamentales, ya que si estas no valoran lo que hace la institución, no podemos ir de la mano en las actividades que realizamos con el mismo nivel de exigencia y resultados esperados”, señala.
Otra fortaleza, dice, es contar con una plantilla docente altamente calificada. “No escatimamos esfuerzo para contratar a profesionales de otras provincias del país y del extranjero, a los cuales se los capacita constantemente para ampliar sus conocimientos y que los repliquen en los alumnos”.
A estos factores agrega otro ingrediente: la formación espiritual, que se complementa con un grupo de profesores que se llaman receptores, porque conversan con los estudiantes para conocer sus problemas y atenderlos inmediatamente. “Todo ese trabajo en equipo explica el buen resultado de los chicos, no solo en la prueba, sino luego cuando van a universidades nacionales o extranjeras y no tienen problemas para ingresar”.
La Academia Naval Altamar, ubicada en el centro de Guayaquil, aparece en el segundo lugar de la lista regional de 2017.
Guillermo Vásquez, gerente general de este plantel fundado hace 16 años, también coincide en que la calidad docente y el apoyo de los padres de familia han sido factores importantes en los logros obtenidos.
Pero en el caso de su colegio agrega otro componente: la disciplina, que no solo deja un buen comportamiento de los estudiantes, que es vigilado de cerca por los maestros y representantes de los chicos. “Nos preocupamos de que ellos salgan con conocimientos y convencidos de que el mundo es una competencia”, dice Vásquez.
Con 36 años de vida institucional, el Liceo Los Andes, ubicado en la ciudadela Los Ceibos, en el norte de la urbe, ocupa el tercer puesto entre los mejor puntuados de la Costa. Su rectora, María Leonor de Ortega, destaca el modelo pedagógico basado en la comprensión y el constructivismo, que se complementa con calidad docente, cuyo objetivo es ofrecer al alumnado las herramientas para que ellos construyan su propio aprendizaje.
A ello se agrega una planificación respetuosa de los intereses de los alumnos, de las motivaciones de ellos para aprender. “Los resultados obtenidos no son la labor solo de tercero de bachillerato. Desde la primaria trabajamos en las fortalezas de los niños”, aclara.
En los tres colegios, los estudiantes de tercero de bachillerato dedicaron horas adicionales a la jornada académica para prepararse para la prueba. En todos los casos, los maestros y padres jugaron un papel importante.