Donde estan los buenos

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Donde estan los buenos

La crisis que sufrió el país en octubre pasado puso al descubierto varias realidades: frente a los actos vandálicos y a la destrucción de la propiedad pública y privada, la fuerza pública se vio desbordada. Existió paralización del resto de la sociedad civil, que esperaba que la Policía y el Ejército controlaran los desmanes, y tuvo una nula capacidad de reacción. Salvo por el caso de Guayaquil, donde ocurrió un inesperado y espontáneo llamado ciudadano a movilizarse, el que luego fue empujado con éxito por los líderes de la ciudad, el resto de las ciudades no se movilizaron.

La crisis mostró que un pequeño grupo de personas, no más de veinte mil en un país de diecisiete millones, muy bien organizado, logísticamente apertrechado, con objetivos claros de causar terror y determinación para actuar en varios puntos simultáneamente, puede paralizar el país, encerrar a los ciudadanos en sus casas y eventualmente tomarse el poder constituido. Exactamente lo mismo está pasando en Chile, una sociedad que creíamos más institucionalizada, y pasará en cualquier lugar en esas circunstancias.

Por un lado la fuerza pública esperando el apoyo de la ciudadanía, y por otro lado la ciudadanía esperando que la fuerza pública por sí misma la defienda. No es reprochable pensar que en una nación moderna la seguridad debe ser responsabilidad de quien recibe su paga por ello, salvo que todavía no vivimos en una sociedad moderna. Todos lamentamos la destrucción del Centro Histórico de Quito, del atentado contra la planta de agua de Ambato y de los saqueos a los establecimientos privados que nos permiten abastecernos de alimentos, pero ¿dónde están los buenos ciudadanos para evitarlo? Si el lector cree que en la próxima crisis la fuerza pública va sostener la democracia, espere sentado.

En situaciones como las que vivimos antes, la sociedad defiende la libertad y el fruto de su trabajo, finalmente de pie y frente a frente. Ecuador necesita paz con libertad, y está listo para entregarle su confianza a quien sea capaz de movilizar a los buenos. ¡Qué pena que te moriste Chapulín Colorado!

’En una nación moderna la seguridad debe ser responsabilidad de quien recibe su paga por ello...’.