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Que buen regalo de Pascuas

En Navidad y Año Nuevo se entregan regalos que alegran a los seres humanos. Paradójicamente, la Navidad del año 2016 le entrega al Ecuador como regalo una noticia vinculada con la corrupción.

La compañía constructora brasileña Odebrecht pagó, según documentos del departamento de justicia de Estados Unidos, sobornos a funcionarios ecuatorianos. Dichos informes estiman que por esos sobornos entregados a funcionarios públicos en Ecuador, dicha firma logró beneficios por más de ciento dieciséis millones de dólares.

Como siempre hemos anotado en esta columna, la corrupción no tiene fronteras ni ideologías. Prueba de ello es que Odebrecht pagó multas de tres mil quinientos millones de dólares a Estados Unidos, Suiza y Brasil, por sobornos a algunos países latinoamericanos, como Venezuela, Perú, Ecuador, Argentina, México, Panamá, República Dominicana, Colombia, Guatemala, y a países africanos como Mozambique y Angola.

Los treinta y tres millones entregados al Ecuador, según informa la prensa brasileña, corresponden a contratos celebrados entre 2007 y 2016. Esta tenebrosa noticia, como no podía ser de otra manera, ha conmocionado al Ecuador. Se trata de un escándalo más, pero mucho más grave y oscuro que los que hasta este momento se han conocido.

Es indispensable que la sociedad ecuatoriana reaccione y haga uso de sus legítimos derechos, y sobre todo que, con apego a la ética, exija que la compañía Odebrecht, por los canales correspondientes, indique quiénes son los funcionarios a los que se entregaron esas sumas escalofriantes.

No nos cansaremos de gritar que el Ecuador está hastiado de las mentiras y de las incoherencias que quieren ser validadas como políticas de Estado, por lo que ha llegado la hora de que se imponga la razón sobre la emoción, pues para eso la sociedad tiene criterio y entereza.

Una sociedad que no actúa de esta manera, está cavando su propia sepultura. La sociedad ecuatoriana sí tiene capacidad para actuar de ese modo.

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