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Las botellas entre vacios y ‘fuga’

Desde hace cinco años, reciclar botellas plásticas es un buen negocio. Hogares, colegios y recicladores comunes han ido atrás de esos $ 0,02 que el Estado devuelve en impuesto por cada envase recuperado.

el acopio. En Reciplásticos se recolecta un promedio mensual de 1.300 toneladas de botellas, que finalmente tienen como destino el mercado de exportación.

Desde hace cinco años, reciclar botellas plásticas es un buen negocio. Hogares, colegios y recicladores comunes han ido atrás de esos $ 0,02 que el Estado devuelve en impuesto por cada envase recuperado. Para muchos, el modelo empleado logró ser exitoso; no obstante, vacíos en la norma también hacen que este sistema empiece a afectarse con dobles facturaciones o por pagos ilegales que se hacen por botellas ingresadas de Perú y Colombia.

El Servicio de Rentas Internas (SRI) empezó a aplicar este impuesto redimible en enero del 2012, como una propuesta ambiental que trataba de impulsar un mayor reciclaje de estos envases en el país. Un objetivo alcanzado: se observa que el porcentaje de botellas recuperadas subió del 30 al 90 % en los últimos años. Solo en 2016 (de enero a octubre), de los 1.261 millones de envases producidos en el país, 1.128 millones lograron ser reciclados.

Sin embargo, imperfecciones de la norma han hecho a este modelo vulnerable. Las autoridades han detectado desde solicitudes que exigen una doble devolución por las mismas botellas hasta el pedido de pago para envases que llegan de Perú y Colombia, vía contrabando. Prácticas de personas que no solo buscan beneficiarse de la devolución económica que no existe en estos países, sino del tipo de cambio del dólar, en Ecuador.

Los funcionarios del SRI admiten las falencias. Intentarán resolverlas con una resolución que modificará los pagos de este impuesto redimible a partir de enero del próximo año. Entre las modificaciones que se hacen a la norma está la devolución de este impuesto en función de lo que el SRI recaude (ver subnota).

Adicional a ello, las autoridades coordinan junto al Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae) la gravación “adecuada” de botellas que provengan del exterior.

Desde el sector se espera que estos nuevos cambios ayuden a evitar una distorsión en el mercado y que permitan conservar el sistema que para muchos ha sido “un acierto”. Lo es para Mario Bravo, presidente de Reciplásticos, una empresa guayaquileña que en el último lustro subió de 300 toneladas de botellas recuperadas al mes, a un promedio de 1.300.

No obstante, reconoce que se trata de una resolución que aún él y su equipo analizan. El deseo es que esta no vaya a mermar el incentivo económico que ha permitido crear en el país una red de más de 12.000 recicladores que hoy tienen a esta actividad como su principal fuente de ingresos.

Pero en la industria hay mayor expectativa. Hay quienes esperan que las reglas que hoy se establecen puedan ir más allá: buscan que también se regule el destino que debe tener toda la materia prima que se logra acopiar a través de este sistema. La mayoría de este cargamento se exporta, explica Xavier Abad, asesor de industrias de reciclaje de plásticos. Conseguir oferta en el mercado local, dice, es algo casi imposible.

Abad, quien también fue ministro de Industrias en el 2008, añade que eso está perjudicando el funcionamiento de algunas empresas. Entre ellas cita a Enkador, una firma quiteña que tras la resolución del 2012 se animó a invertir $ 25 millones para montar una planta de procesamiento de estos residuos que finalmente se convierten en materia prima local para fabricar nuevas botellas. Inicialmente ese fue el fin, dice, “sustituir la materia prima que se importa, pero no se lo está consiguiendo. Deben frenarse las exportaciones, así como se hizo con la chatarra ferrosa”.

La fábrica, explica, tiene una capacidad para procesar 1.200 toneladas al mes, pero no llega a ejecutar las 400 toneladas.

Para Bravo esta idea es buena; sin embargo, no cree que sea viable frenar por completo la exportación. Asegura que en el mercado local aún no existe suficiente demanda de las industrias.

Nuevas reglas se aplicarán desde enero de 2017

En diciembre entró en vigencia una resolución del Servicio de Rentas Internas (SRI) que normará una nueva forma de pago del impuesto redimible de las botellas plásticas a partir de enero del próximo año.

Esta modificación, que se hace dentro de la Ley de Equilibrio de Finanzas Públicas, establece que la devolución ya no será por peso, sino en función de la participación de solicitud de devolución del impuesto y con base en el valor que recaude el SRI por concepto de este tributo sobre las botellas fabricadas. “Si una persona tiene el 30 % de la solicitud (de devolución), pero si se recaudó 50 no se le dará 30, sino el proporcional, que en este caso es 15. Y así se aplicará con cada uno de los participantes”. La explicación viene de Juan Miguel Avilés, director zonal del SRI, quien está convencido de que esta fórmula permitirá “que el Estado devuelva en función de lo que recaude. Así no se perjudicará al fisco”. La modificación no es otra cosa que perfeccionar el factor de conversión. De enero a junio de 2012, explica, la tarifa que el SRI pagaba por cada kilogramo era de $ 0,79; de julio a diciembre de este año llegó a $ 0,56.

Otra exigencia que se aplicará, sostuvo, es que las recicladora tendrán la obligación de registrar en un acta todo lo que va reciclando y cada una de las solicitudes de devoluciones del impuesto. Estas deberán estar autorizadas por el SRI.