Borrando las ciclovias

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Borrando las ciclovias

Poco antes de usar la energía generada por combustibles y que hace rodar a los automóviles, camiones, motos, buses, tractores, etc., ya el ingenio humano, para su movilización y hasta entretenimiento deportivo, había inventado la bicicleta. De cierta manera, fue la primera en ir dejando atrás, por obsoletos, a los carruajes movidos por veloces equinos, y también en tratar de solucionar el problema de la locomoción en un mundo cada vez más poblado y necesitado de mayor amplitud, tanto en el espacio como en el tiempo.

Este vehículo de dos ruedas, movidas por un simple pedal, y que requiere de un equilibrio fácil de adquirir, sobrevive sobre todo en las calles y avenidas de las grandes y pequeñas ciudades, junto a los peatones y los automotores.

Y es que la bicicleta tiene a su favor el aspecto económico, por ser un vehículo mucho más barato y más liviano, que además le sirve a cierta parte de la población adolescente para trasladarse diariamente a sus planteles de estudio. En países de Europa y del Asia, especialmente, no es extraño ver a personas de la tercera edad pedaleando como ciclistas, en la necesidad de movilizarse a menor precio.

A esto hay que agregarle la parte deportiva, con famosas carreras que cubren decenas y hasta centenares de kilómetros, que llevan a la fama internacional a los esforzados campeones.

Frente a todas estas ventajas hay que lamentar que el Municipio porteño, en quien se reconoce una magnífica labor para el progreso siempre dinámico de nuestra urbe, haya decidido liquidar en algunas calles y avenidas centrales las ciclovías (que no han tenido muchos años de duración) en vista de que con el aumento del parque automotor estas vías resultaban bastante estrechas, creándose problemas para el tránsito cotidiano, que crece constantemente. Ante tal situación debería buscarse una solución, al más corto plazo, que permita proteger a los miles de ciclistas del peligro que significa una movilización amenazada a cada momento por veloces y pesados carros, a veces conducidos por conductores no muy responsables que digamos.

Esperamos que las medidas a tomarse en el Cabildo sean convenientes a todas las partes incluidas en este problema.