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La bandera charrua se afirma en Sudamerica

La bandera de Uruguay se introduce entre los banquillos de los clubes en Sudamérica con una considerable cantidad de estrategas regados en esta parte del hemisferio.

Guillermo Almada, técnico de Barcelona.

No es casualidad. La bandera de Uruguay se introduce entre los banquillos de los clubes en Sudamérica con una considerable cantidad de estrategas regados en esta parte del hemisferio.

Aunque el sello argentino ha perpetuado la zona técnica en el Ecuador. En esta temporada, otro entrenador charrúa subirá al podio del campeón. El año anterior lo hizo Guillermo Almada con Barcelona, hoy, el timonel afortunado saldrá entre Alfredo Arias (Emelec), Guillermo Sanguinetti (Delfín) y Eduardo Favaro (El Nacional).

Y el responsable de aquello es el histórico Óscar Washington Tabárez. El entrenador charrúa, de 70 años, fue quien fecundó la idea de combatir ese prejuicio del fútbol uruguayo: la garra charrúa.

Juan Ramón Silva, uno de los seis técnicos uruguayos que han levantado un trofeo en el fútbol ecuatoriano, en su época de entrenador de las formativas en Peñarol, compartió varios mates con el Maestro, quien dirigía el primer plantel.

“Para Tabárez, el uruguayo tenía que dejar la garra charrúa de lado, porque confundía que todo debía ser fuerte, quitarle producción a los rivales, masacrarlos, y si se perdía dejar constancia que por ahí pasó un equipo uruguayo. Recuerdo cuando ganábamos o perdíamos, siempre había una sesión de box al final, eso por suerte quedó en el pasado”, le contó Silva a EXPRESO.

“Antes los estrategas nos decían ‘muchachos todo el mundo atrás y la sacamos para adelante, alguna nos va a quedar’. El entrenador te decía ‘no te movés de ahí’ y si te movías, o no hacías caso la próxima vez no jugabas”, agregó.

Eso “ha cambiado”, según Silva, y es por esto que el estratega uruguayo empieza a inmiscuirse en los torneos de Sudamérica.

En Colombia, el Junior de Barranquilla -que hoy juega semifinales de Copa Sudamericana contra Flamengo- es puntero en esta liga de la mano del técnico Julio Comesaña. Mientras que su escolta, el Independiente Santa Fe, cuenta con Gregorio Pérez, otro charrúa, en el banquillo.

En Perú, Pablo Bengoechea es el único uruguayo en ese país, pero marca diferencias. Su club, Alianza Lima, fue campeón del Apertura y es segundo en la tabla general del Clausura.

En Argentina, aunque priman los técnicos de esta nacionalidad durante este año tuvo a cuatro charrúas en sus banquillos, hoy solo sobrevive Mauricio Larriera, de Godoy Cruz.

Casa dentro, el torneo tuvo cinco uruguayos en el inicio, alcanzaron a ser siete, quedan la misma cantidad que arrancaron, pero solo tres van por el trofeo de esta temporada.

Arias logró un triunfo histórico en Argentina (ante San Lorenzo) y se enrumba al título; Sanguinetti ya es finalista y logró el pase inédito de Delfín a la Libertadores. Favaro, con poco y nada, levantó a un histórico del fútbol ecuatoriano, y, matemáticamente, sueña con la final.

Los expertos de expreso

Garra charrúa

Juan R. Silva, DT campeón con Emelec en 1988

Hay una escuela de entrenadores fantástica en Uruguay. Bajo la mística de Tabárez se han preocupado en conseguir, cambiar o quitar eso de la garra charrúa. Se ha dado un giro interesantísimo y prueba de ellos son las figuras que hay a nivel mundial.

Su adaptación

Ernesto Guerra, DT ecuatoriano con más títulos locales

El DT uruguayo es recíproco con el trato del dirigente. Se han adaptado perfectamente al medio con gran capacidad, entrega y han tenido éxito. Lo de Favaro es un complemento al trabajo de la dirigencia y a la renovación que inició. Es un proceso que no debería finalizar.

Hegemonía gaucha

Costas y la 14

Barcelona tenía 14 años de sequía. No alzaba un título nacional en ese tiempo, pero de la mano del argentino Gustavo Costas logró levantar la estrella 14. Luis Zubeldía, otro gaucho, inició el proceso.

Los del Tri

El argentino Gustavo Quinteros arrancó el proyecto de tricampeón, Emelec. Ganó el título local en 2013 y 2014, y su compatriota, Omar De Felippe, cerró con el tricampeonato, algo histórico en el club.