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Aulas prestadas

Los problemas que afronta la Universidad de Guayaquil son muy complejos y tienen décadas sin solución. Por ello, la labor que lleva a cabo la Comisión de Intervención y Fortalecimiento Institucional (CIFI) es de suma importancia para la comunidad universitaria más grande del país, que tiene que soportar falencias administrativas y educativas para conseguir un título de tercer nivel.

Uno de estos dramas ocurre en la facultad de Ciencias Administrativas, donde 11.568 estudiantes se ven forzados a buscar aulas prestadas en otras carreras en vista de que los trabajos de remodelación del edificio asignado no han concluido en tres años por falta de pago y porque el centro de educación superior no cumplió con la entrega de los permisos de construcción.

En lo único que se ha avanzado es en la habilitación del ala norte de uno de los cinco bloques con los que cuenta la institución, lo cual evidentemente no abastece a los miles de usuarios.

Esto hace pensar que muchos de los procesos de acreditación universitaria se cumplieron a medias, ya que aún falta mucho por hacer en una universidad que necesita inversión para garantizar al país profesionales de alta calidad.

Lo peor es que los problemas en la carrera de Administración están lejos de terminar porque las autoridades han señalado que no hay presupuesto para continuar con las labores pendientes, que no podrán reanudarse hasta que se inicie un nuevo proceso de contratación porque el anterior finalizó de mutuo acuerdo con el contratista.

Mientras tanto, los estudiantes continúan peregrinando de aula en aula para poder recibir clases, pese a que se les ofreció instalaciones nuevas para 2017. Por ello, la Comisión debe analizar el caso y señalar a los responsables de este descuido que ha perjudicado a miles de jóvenes.

Es loable el anuncio del Proyecto Delta por parte del Municipio porteño, que comenzará a construirse en el primer semestre del año que viene, pero este debe ir acompañado de soluciones integrales para toda la ‘alma mater’, que tiene que resurgir de una vez por todas.

Confiamos en que la CIFI cambie el panorama y que sus acciones sean los cimientos que conviertan a la Universidad de Guayaquil en una de las mejores del país.