SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Entre las aulas y los medicamentos

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Su vida profesional se ha desarrollado en medio de medicamentos. Eduardo Vargas Tobar fue durante 42 años parte del equipo que otorgaba el Registro Sanitario en el antiguo Instituto Nacional de Higiene. En ese lugar se convirtió en uno de los más respetados por la confiabilidad de su trabajo.

No era precisamente ese cargo al que aspiraba inicialmente. Sus deseos eran trabajar en el laboratorio clínico, pero no se dio la oportunidad. Al final, el área a la que ingresó se convirtió de inmediato en parte importante de su vida. “Llegaban los medicamentos de otros países y nosotros lo que hacíamos era tratar de averiguar si todo estaba en orden, revisando toda la documentación”.

Y esos conocimientos lo llevaron a ejercer la docencia por una década en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Quiso continuar, pero el tiempo no se lo permitió. Fue una época en la que dictada la cátedra de Farmacología Práctica y los protagonistas de su labor eran gusanos, ratones, conejos... “Trabajábamos con la aurícula del corazón para demostrar la acción de las drogas. Además, se cogía a un animal, se lo dormía con sulfato de magnesio y luego se lo despertaba con gluconato de calcio”, recuerda.

Para él era un privilegio estar en esa área y sentía como si le pagaran por estudiar.

La Medicina para él fue su primera y única opción de vida. Así fue desde que su madre, Rosa Adela Tobar, le dijo que debía seguir los pasos de su padre, el doctor Manuel de Jesús Vargas. Por eso, cuando estudiaba en el Aguirre Abad, reforzó sus deseos de entrar en esta profesión de la que se siente orgulloso. “Nunca se me cruzó por la mente hacer nada más. No pensé ni en ser mecánico ni odontólogo”.

A finales del año pasado, tuvo la oportunidad de organizar, junto con su esposa y también médica, Leonisa Cuero, el reencuentro de sus excompañeros de aulas. Lo hizo como presidente de la Confraternidad de Egresados de Medicina de 1965.

Fue un velada de recuerdos, en la que no faltaron quienes revelaron su temor a los cadáveres o, de los que aprovecharon para agradecer a alguno de sus amigos porque los ayudaron a seguir la carrera.

También hubo momentos de nostalgia, por los que se fueron. Porque ya no ocurrió, como hace 25 años, una noche de baile. Pero sí compartieron mucho. “Y es que recordamos que en mi casa eran las reuniones”.

Eduardo Vargas, quien tiene el título de especialista en Farmacología otorgado por el Colegio de Médicos del Guayas, dice que su vida le trae nuevos retos. Y va tras ellos.

tracking