Atrasa pueblos

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Atrasa pueblos

El máximo representante de la dictadura absolutista disfrazada de democracia, con un exacerbado manejo de imagen, propio de un Estado de propaganda al muy puro estilo nazi de Joseph Goebbels, solía aplicar tres categorías de epítetos: “tira piedras”, “atrasa pueblos” y “vende patrias”. Lo de “tira piedras” no es auténtico, yo lo dije como ministro de Educación en un debate con el presidente nacional de la UNE, moderado por Carlos Vera, y ya lo habrían mencionado antes otras personas. Tampoco lo son los otros calificativos. Nada en él era auténtico, a no ser la ridícula cotona bordada y su neurosis causada por fantasmas de adolescencia que lo atormentan en una eterna metamorfosis kafkiana.

Tomaré la frase “atrasa pueblos” para aplicarla a alguien que siendo un operador de justicia se pronuncia en contra del progreso de Guayaquil y Durán, acogiendo la petición de amparo de un supuesto perjudicado en un interés individual, vulnerando del derecho colectivo de dos ciudades para incorporar un sistema de transporte moderno y ágil, como la Metrovía.

El Municipio de Guayaquil, como legítimo propietario de las instalaciones de la abandonada Piscina Municipal, obtuvo legalmente los permisos y autorizaciones de las autoridades pertinentes, entre ellas de Patrimonio Cultural, para construir en dicho espacio una estación de la Aerovía. Esos actos administrativos, a estas alturas, no pueden ser revocados, legal ni moralmente, por una nueva autoridad, toda vez que ya han causado estado o efecto. Al hacerlo, incurre en ilegalidad y evidencia un accionar sesgado, como el caso de la oposición para ubicar el busto de León Febres-Cordero en La Planchada del Malecón, por parte del colectivo Diabluma. Vergüenza deberían tener al no oponerse a la instalación de la estatua de Néstor Kirchner en la Mitad del Mundo.

Los habitantes de Guayaquil y Durán deben apoyar a sus alcaldes en contra de estos “atrasa pueblos” que pretenden oponerse al progreso, para no decir que se llenan de miles de razones, creando artificiosas dificultades y luego ofrecer soluciones. ¡Despierten ciudadanos!