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En la Asamblea se alistan los equipajes
Requisitos. El único requisito para ser elegido asambleísta es tener 18 años. No se pide una profesión, ni experiencia ni un título de cuarto nivel.

Son 36 asambleístas que, el 14 de mayo, dirán adiós a sus curules. Ellos no pudieron optar por la reelección porque algunos estuvieron en el mismo cargo en dos ocasiones y, algunos, incluso en tres. Y otros, simplemente, no quisieron o no fueron elegidos en primarias.
Para ellos, que se despiden del hemiciclo legislativo y del trabajo en las comisiones, el futuro todavía es incierto, según contaron a EXPRESO.
Algunos tienen ideas nuevas para su futuro en el campo profesional, político y personal. No se van con nostalgia, dicen, después de estar en la Asamblea durante ocho o más años. Están seguros de haber cumplido con un ciclo de su vida.
Uno de ellos es Gastón Gagliardo, de las filas de Alianza PAIS. Luce contento porque no solo está estudiando una maestría en Educación y Desarrollo, también recibió una propuesta para trabajar como asesor de la alcaldesa de Milagro. Y, si esa alternativa laboral se ‘cae’, tiene una segunda: tomar la posta a su padre que está al frente de la hacienda familiar. “Me siento muy bien, cumplí un ciclo. Ahora haré otras tareas pero, sobre todo, compartiré el tiempo con mi familia”, contó a EXPRESO.
Otro que retomará sus actividades cotidianas es Óscar Ledesma, también del oficialismo. Él es el vicepresidente de la Comisión de Biodiversidad. Funcionario de larga trayectoria, también es escritor. Tiene cuatro libros publicados y uno que está por salir del horno. Confiesa que está contento de volver a sus tareas. “Soy agricultor, cuidaré a mis plantas y regresaré a la producción de libros”, subrayó.
En la oposición también habrá varias bajas. Asambleístas que se alejarán de la política y de la Asamblea Nacional creen que deben dar paso a las nuevas generaciones.
César Umajinga, de la coalición Pachakutik - Unidad Popular, “traza planes mentales” para elegir lo que le gustaría hacer desde mayo.
La primera alternativa es convertirse en asesor político en Latacunga. La segunda, abrir un estudio jurídico para ayudar a su comunidad en esa provincia. Y, la tercera, dedicarse a los sembríos de su tierra y apoyar a su esposa y madre de sus seis hijos, contó.
Otro legislador ‘histórico’, que ha sido elegido cuatro veces, dice que se despedirá sin nostalgia de la curul: Antonio Posso, de Avanza. De los cinco actuales integrantes de ese bloque, cuatro no volverán.
Posso sale de la Asamblea decepcionado porque este período ha sido el peor de todos, explicó a este Diario. “No hubo debate, ni fiscalización, sino solo manos alzadas para aprobar las leyes del Ejecutivo”, lamentó.
El político ibarreño regresará a ejercer la docencia, su profesión de vida, en la Universidad Técnica del Norte. Él nunca se desvinculó de ese centro de estudios superior, pues seguía dictando cátedra los fines de semana. El asambleísta ‘rebelde’ de Avanza es docente de Política, Economía y Sociología. “Toda mi familia está muy contenta porque hago un stand by en el parlamento”, dijo.
Otro de sus planes inmediatos es viajar con su grupo de amigos, que son 14, rumbo a Brasil, el país del escritor Jorge Amado y del músico Caetano Veloso.
Wilson Chicaiza, de CREO, también alista sus maletas. Solo dos, de los ocho que conformaron su bancada, no optaron por la reelección. Este representante de los barrios del sur de Quito está satisfecho.
Fue el legislador más cumplido, con el 96 % de asistencia al pleno, el más productivo con 11 proyectos de ley presentados y el más transparente, según el Observatorio Legislativo.
Chicaiza volverá a su trabajo anterior como capacitador y formador de pequeños y medianos empresarios. “Soy economista y regreso a mis tareas habituales. Tengo algunos pequeños emprendimientos que debo sacar adelante”, contó a este Diario. Y, además, se preparará para lanzarse a la Alcaldía de Quito.