Julio Carchi Soriano. Ha producido las variedades 1480 y Arenillas, que el Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (Iniap) lanzó recientemente en la provincia de El Oro.

Los arroceros sin miedo a la tecnologia

El Iniap y Ecuaquímica le siguen apostando a los mismos agricultores para la producción de semillas de arroz. Daule y Santa Lucía (Guayas) son los epicentros.

Producir semillas de arroz no es nada fácil. Lo dice una voz autorizada, el ingeniero Ciro Paca, quien trabajó por años en el Ministerio de Agricultura; también lo confirman Julio Carchi y Antonio Salazar, quienes durante estos últimos tres años aprendieron este complejo proceso, clave para el desarrollo agrícola.

Saben que el no uso de semillas certificadas es la causa principal de los bajos rendimientos del alimento más importante de los ecuatorianos.

Este año, Salazar (al igual que Julio Carchi) produjo la variedad 1480, pero va camino a la excelencia, con cambios respecto a lo que dijo a EXPRESO hace dos años: “La experiencia es nueva (con la 1480), pero no se me ha hecho tan difícil porque es casi el mismo trato que se le da a la variedad 011”.

Ahora trabaja más el suelo: nivelación con sistema láser y una rastrilla que tritura los “terrones”. El resultado es una lámina de agua de dos centímetros en donde no nace, sino, el arroz que siembra. No hay maleza, no hay puyón.

Los resultados los presentará el 1 de septiembre. Se conocerá en el día de campo la productividad y el manejo para llegar a 8 o 10 toneladas por hectárea en esta época de clima poco benigno. La producción será mayor si la cosecha sale de octubre a diciembre.

Lo importante no es que él produzca, sino que los arroceros sepan cómo se logran altos rendimientos, pues la experiencia es clave, porque son los pasos a seguir para el resto de agricultores que comprarán la semilla que allí genera.

El 1480 es más precoz: 15 días menos, 105 días desde el trasplante. Esta es la primera siembra de Ecuaquímica y está autorizada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería. El sábado que viene incluso se espera presentar unos stickers para la buena cocción.

“Aquí tenemos ya todos los informes de cómo lo estamos haciendo y de cómo se comporta la variedad. Solo falta saber cómo se comporta el molino, en la cocción, cómo se comporta en la olla”, señala. La cáscara es fina y eso es bueno porque el rendimiento de arroz blanco por cada saca de grano en cáscara que se procesa será mejor.

Hoy tiene 13 hectáreas, pero para enero o diciembre serán 35 hectáreas con las nuevas tecnologías que han sido vistas por catedráticos y profesores de la Universidad Católica.

Es un mix, Salazar se nutre de las recomendaciones de Ecuaquímica y esta de la experiencia de él. Siempre es necesario esa retroalimentación entre ambos. Hay espigas que pasan de los 300 granos y macollos de las 40 espigas, lo importante es que no afecten las plagas. Ecuaquímica está haciendo con él también cruces de nuevas variedades. Se busca mayor resistencia y productividad. Son 10 semillas diferentes. Está avanzado el asunto son tres años de trabajo.

Julio Carchi, de la zona del Plan América en Daule, propagó la nueva variedad, Arenillas, la que el Iniap lanzó en La Cuca, cantón Arenillas, provincia de El Oro. “Nivelamos el terreno, hicimos análisis de suelo y el Iniap procesó la semilla en sus plantas; esperamos dé buenos resultados: no menos de 8 toneladas por hectárea para esta época, pero que será mayor si se la siembra ahora pues el clima para esta época es mucho mejor”.

El arrocero tuvo el seguimiento de varios técnicos, pero dos han estado en mayor contacto, Denis Figueroa, de Bayer y Gino Gil, del Iniap.

La selección del suelo y el semillero

Un tratamiento especial necesita el cultivo de arroz para semilla, enfatiza Ciro Paca. Se empieza por la selección del lote.

“Este no debe tener residuos de cosechas anteriores; se deben evitar las malezas agresivas e incluso de otras gramíneas, como la paja blanca”, señala.

El trasplante es otro de los pasos importantes, todo el que propague semilla debe seguir un protocolo para tener éxito.

“El semillero nos permite controlar mejor la calidad, es decir, no llevar un material externo al campo donde se va a trasplantar”, señala el especialista a EXPRESO.

Insiste en que el productor debe ser cuidadoso, pero mucho más honesto, ético, pues si la calidad del arroz que sacará en la cosecha no es buena es mejor no venderla como semilla. Se refiere a no vender arroz con hongos, por ejemplo.