Arquitectos plantean un Sauces verde y caminable

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Arquitectos plantean un Sauces verde y caminable

Proponen transformar los parques, dotar de color al vecindario y mejorar las obras viales. Hacen énfasis en la necesidad de tener más espacios para el arte.

La ciudadela. Es vecina de la Alborada y La Garzota, y está integrada por nueve etapas.

Que Sauces sí puede mejorar. Que puede volverse una ciudadela más acogedora, además de atractiva, es lo que creen los expertos en urbanismo y arquitectos que allí residen y que este Diario consultó para plantear nuevas ideas que puedan ponerse en práctica para transformarla.

Sauces necesita ser más amable con su entorno, precisa la arquitecta Marjorie Delgado, quien hace hincapié en la necesidad de que se vuelva un sector “más verde e inclusivo”.

Para Delgado, quien habita hace 17 años en la cuarta etapa de este barrio, el hecho de que la mayoría de los parques que lo conforman no tengan sombra, ni elementos multifuncionales, así como tampoco la iluminación adecuada o los juegos infantiles suficientes, ha obligado a los residentes a no verlos como un espacio público propio en el que puedan hacer comunidad.

“Por estar abandonados, estos han dejado de ser ese punto de reflexión, que es para lo que han sido creados...”. Y precisamente por eso, sugiere, es que todas las miradas deben estar puestas sobre ellos para convertirlos en una especie de plaza, que pueda dar cabida no solo a los habitantes y la familia, sino a las ferias.

La meta está en hacer de Sauces un barrio caminable, piensa. Y para ello, teniendo en cuenta que un mural -como lo promueven los artistas- aún si se pinta en una zona desolada, puede revivirla a tal punto que la convierte en una nueva para el disfrute de sus vecinos; los también arquitectos y residentes Alejandro Loor y María del Pilar García, consideran indispensable regenerar al vecindario con color.

“Aquí hay tantos lugares, casas, condominios, peatonales donde pueden crearse lienzos... Eso puede atraer incluso al turista, puede ayudarnos a crecer”, advierte Loor, haciendo énfasis en que este tipo de restauración logrará el mismo efecto de los parques: que la gente salga, se reintegre y entonces la zona se vuelva más segura.

Para Delgado, siguiendo el hilo de este punto, de hecho todas esas villas y condominios que son parte de este vecindario, construido por la Junta Nacional de la Vivienda en 1979, servirían para llevar a cabo el proyecto.

“¿Se imaginan el impacto que eso lograría? Seríamos el barrio más amigable”. Más aún si las aceras y peatonales son reconstruidas, al igual que los postes, de cuyas estructuras se desprenden decenas de tallarines que dan la impresión de que prima el desorden. “Lo que hace falta es tener cableado subterráneo”, acota.

Con respecto a las aceras, la arquitecta Jéssica Alcívar, quien vive en la segunda etapa, hace una pausa para solicitar mejoras sobre todo en las que colindan con los negocios comerciales: faltan rampas, más amplitud para caminar y hasta eliminar mobiliar urbano.

Sauces es una ciudadela habitada en gran parte por adultos mayores, reflexiona. “Ellos necesitan tener acceso y no solo a comedores o tiendas, sino a lugares de distracción. Aquí deberían levantarse peñas o crearse plazoletas dirigidas a público o función específica. Funciona”, manifiesta, citando como ejemplo a Sauces 6, ya conocido como el corredor para comer cangrejos.

Sin embargo para profesionales como García, de Sauces 2 y Alberto Hidalgo, director del movimiento Libre Actividad, existen otros temas que deben también ser tomados en cuenta al momento de embellecer la barriada, como es el tránsito; puesto que desde que se construyó el puente que une a Samborondón con Guayaquil, y que atraviesa Sauces, se han presentado una serie de problemas.

Para Hidalgo, vecino de Sauces 8, ahora (teniendo en cuenta que las vías fueron ampliadas), ni los ciclistas ni los peatones pueden cruzar sin el temor de ser atropellados.

“No contamos con las áreas necesarias para cruzar, lo que afecta la movilidad y repercute en el hecho de que los ciudadanos no salgan”. En Sauces falta señalética y asimismo ciclovías, que inclusive podría ir conectadas a ciertos mercados, como el de Sauces 9, y redondeles para facilitarles el paso.

Que se pueda invertir en esta obra, a su juicio, ayudará a que los habitantes dejen el carro, usen la ‘bici’ y, por lo tanto, contaminen y congestionen menos las avenidas.

“Aquí está todo tan cerca y nadie puede aprovecharlo porque recorrer el vecindario implica correr el riesgo a que asimismo te roben, porque la inseguridad está presente”, cuestiona el urbanista Samuel Tinajero, habitante de Sauces 3 que defiende su posición de rescatar la tierra donde ha vivido 31 años, mediante la colocación de luces tipo LED en las luminarias y la creación de bibliotecas o sitios donde se pueda ir a leer, cantar, bailar y socializar.

“Aquí hay solares y casas abandonadas en los que se podrían abrir casas de cultura en las que se impartan clases de todo tipo...”. El arte cambia la mentalidad de las personas y por lo tanto de toda una comunidad: la vuelve alegre, dinámica. Disipa la violencia. Un punto fundamental para que a futuro, a decir de Tinajero, no exista ni siquiera la necesidad de enrejar un parque más.

“Entre más caminantes haya, menos delincuentes hay”, sostiene. Y es que la transformación, puntualiza la arquitecta Vilma Villacís, quien habita en Sauces 9 hace 22 años, no se da necesariamente porque se levanten más o menos edificios, sino porque en los ya existentes -con unas cuantas adecuaciones- se pueda sembrar respeto y cultura, incluso para el aseo. “Nuestra mejor carta de presentación”, especifica.

Descuido

Los cables

Si hay algo que los habitantes consideran vital para que Sauces sea una ciudadela más bonita, es que los cables sean subterráneos. Las marañas que se observan o los tallarines que cuelgan, aun en zonas recién regeneradas, como la de la gráfica (Sauces 1), a decir de los expertos, dan una apariencia de desorden y abandono.

Los Parterres

En las diferentes etapas hace falta que se regeneren no solo los parterres del vecindario, sino las aceras, bordillos y hasta las jardineras que adornan estas áreas. En la ciudadela, además, a decir de los entrevistados, hace falta que se readecúen las rampas y se facilite el acceso a los discapacitados en los negocios.