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Abuelo perdio un brazo al tratar de coger ayuda
La desgracia ocurrió en el sitio Chonta 1 de la parroquia San Isidro del cantón Sucre (Bahía de Caráquez), que antes del terremoto pocos sabían que existía. Para llegar al lugar hay que cruzar la montaña, por un angosto camino veranero.

Acostado en una cama, bajo una improvisada covacha de caña guadua, Venancio Lucas Espinoza sigue con su mirada perdida. El hombre de 73 años perdió su brazo izquierdo al intentar agarrar una funda de los alimentos que entregaban los militares el pasado 18 de abril. El abuelo sucumbió a un empujón y cayó cerca de las hélices del avión militar.
La desgracia ocurrió en el sitio Chonta 1 de la parroquia San Isidro del cantón Sucre (Bahía de Caráquez), que antes del terremoto pocos sabían que existía. Para llegar al lugar hay que cruzar la montaña, por un angosto camino veranero.
Lucas recuerda que la tarde del accidente salió como todos los 60 habitantes del pueblo a recibir las donaciones. “La gente se alborotó al ver el aparato aterrizar. Tal vez no tomamos las precauciones debidas y cuando yo me acerqué y estiré mis manos para agarrar la funda, sentí un empujón” .
No sintió nada hasta que vio fluir la sangre de lo que quedaba de su brazo. Intentó incorporarse tres veces; no pudo. Lo siguiente que recuerda es que despertó en la cama del hospital de Bahía de Caráquez.
“Mi desesperación por llevar comida a mi hogar y para mis hijos me costó mi brazo izquierdo”, dice con la voz entre cortada. Los médicos del hospital Verdi Cevallos le dieron de alta el lunes 2 de mayo y desde entonces solo lo animan las pocas medicinas que le quedan. Han pasado tres semanas, hay poca comida y la luz no llega.
Él quiere con ansias una prótesis para poder continuar con su trabajo agrícola. HLV