Abstinencia... de poder

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Abstinencia... de poder

Ya no pueden tapar el sol con un dedo, la unidad del partido verde flex está resquebrajada.

Es claro y notorio que las relaciones entre algunos dirigentes de ese partido están afectadas y se han establecido grupos polarizados, unos que apoyan abierta y frontalmente al expresidente de la República y otros que simplemente hablan de apoyar el actual proceso, así como un estilo distinto de gobernar. Todas estas diferencias son expuestas de manera pública en entrevistas periodísticas, ruedas de prensa, declaraciones y por supuesto la vía preferida de los revolucionarios del siglo XXI: el Twitter. Ahí se sacan los cueros al sol constantemente y se dicen de todo, unos con más elegancia y sarcasmo que otros.

El presidente de la República en un mensaje por Twitter incluso diagnosticó, a quién sabe quién, con síndrome de abstinencia (de poder). Pero a pesar de todos los berrinches y alborotos, como niños a los que les ha arranchado su juguete favorito, parece que la decisión del presidente en funciones es continuar con la agenda del diálogo, apertura y zanjamiento de las grandes heridas provocadas por el régimen saliente.

Sabíamos que sería complicado ejercer la presidencia de la República con un país dividido, con una economía en crisis, con una caja fiscal deficitaria que obliga a seguir endeudándonos para no parar y encima, con la estructura del partido que lo llevó al poder claramente fraccionada. Esto pronto va a decantar en pugnas en la Asamblea, que es donde reposa el mayor reducto del que sabemos. Es ahí donde se sentirá la verdadera presión.

Veremos qué tan bien se estructura el presidente en funciones para resistir y continuar el camino que se ha trazado, sin que lo dobleguen las críticas, reclamos, tuits y más herramientas de ablandamiento que podrían usar contra él.

Lo que es evidente es que el presidente de la República no tiene ni de cerca el control absoluto que el anterior mantenía; ahora todos se tienen que acostumbrar a transitar por un país con poderes divididos, con el contrapeso necesario para evitar que se conviertan en omnímodos y tiranos.