Aampetra: el fiscal no ayudo nada

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Aampetra: el fiscal no ayudo nada

Compareciente. El fiscal llegó con un vistoso Power Point y nuevas estadísticas que no coinciden con otras.

A Silvia Salgado, presidenta de la Comisión Aampetra que salvó al exministro de Educación Augusto Espinosa del juicio político, el fiscal general Carlos Baca Mancheno le cortó las alas ayer sin darse cuenta. Constituida para investigar los casos de abuso sexual en centros educativos y establecer las responsabilidades correspondientes, tarea que renunció a cumplir, la Comisión se ha convertido en un espacio para las comparecencias vacuas de altas autoridades. Ahora Salgado pretende embarcarla en una reforma normativa no delegada por nadie. Con ese fin, solicita a cada autoridad compareciente el envío de un representante para que se integre a la mesa. Ayer hizo lo propio con Baca Mancheno y recibió una respuesta inesperada: mejor envíe usted, dijo él, un delegado suyo a la Mesa Técnica conformada por Carondelet, para no duplicar esfuerzos. Salgado abrió unos ojos como platos: las palabras del fiscal acababan de desnudar la inutilidad de Aampetra.

Baca Mancheno aportó con sus cifras a la feria de estadísticas contradictorias en que se ha convertido Aampetra: son 4.854 denuncias de abuso sexual infantil en los últimos tres años, de las cuales 714 corresponden al ámbito educativo. 200 menos de lo que dijo la semana pasada, aquí mismo, la ministra de Justicia, Rosana Alvarado, y más del doble de las que admitió haber conocido, en un período mayor, el exministro Espinosa.

Cuatro meses después de su conformación, Aampetra desconoce el número de casos de abuso sexual en centros educativos. Y aunque Silvia Salgado admitió como válidas las declaraciones de Espinosa, que dijo haber iniciado la coordinación interinstitucional y el levantamiento de datos, no deja pasar reunión sin lamentar la falta de coordinación y de datos.

¿Perdieron interés los integrantes de la Comisión en sus propias deliberaciones? Ayer el fiscal llegó puntualmente a las 08:00 y encontró tan solo a dos asambleístas: Héctor Muñoz y Norma Vallejo. La presidenta llegó con casi 20 minutos de retraso. La sesión se instaló con cinco de sus nueve miembros y concluyó con cuatro.

Lo primero que hizo el fiscal fue minimizar el problema: “nosotros mismos -dijo- le estamos dando una importancia más grande de la que tiene”. Porque esos 714 casos son, “frente al número de estudiantes, un decimal”. En eso coincide con Espinosa. Y también en la creencia de que es mejor manejar el tema con perfil bajo. Según el fiscal, los niños no deberían estar expuestos a la sobreexposición mediática del asunto, pues los victimiza.

Por lo demás, lo mismo que la ministra de Justicia, que el martes anterior despotricó contra “las connotaciones sexuales del aserrín y aserrán”, echó la culpa a la sociedad. “Construyamos nuevas masculinidades y feminidades”, clamó, aunque los padres de las víctimas presentes se preguntaran de qué les sirve semejante cosa.

Conducidas por Salgado, que tiende a aceptar cuanto las autoridades le dicen, las sesiones de Aampetra dan la impresión de empezar cada una desde cero. El martes pasado, ante los ruegos de una madre que pedía claridad en los protocolos de actuación en casos de violencia sexual, la presidenta abogó por “personalizar cada caso”. Hoy, ante los reclamos de otra, encontró muy razonable que el fiscal se negara a hablar de casos particulares y apelara a “los conceptos generales”.

Así las cosas, Aampetra no avanza. Ya tiene en su poder una colección de organigramas institucionales en Power Point, otra de estadísticas contradictorias y una tercera de promesas vanas. El compromiso de proveer de apoyo psicológico a las víctimas no se cumplió en ningún caso. La oferta del presidente José Serrano de entregarles becas universitarias, se ha convertido en un lastre engorroso. Y de los responsables políticos de tanta barbaridad perpetrada en las escuelas, ya ni se habla.