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28 de Mayo: unidad y cambio
Hace 73 años, un día como hoy, la sociedad ecuatoriana en general y las fuerzas sociopolíticas de Guayaquil en particular, se unieron en torno a un programa de convergencia que incluía los más heterogéneos y diversos sectores: empresariales, políticos, sindicalistas, indígenas, profesionales, intelectuales, etc., con la finalidad de llevar al país por rutas de cambio, democracia y transformación.
Han pasado 73 años y esta fecha sigue siendo un importante referente histórico para quienes comprenden que en la sociedad hay momentos difíciles y críticos que obligan a dejar las diferencias y oposiciones, para que todos al unísono saquen al país de una situación grave.
Desde ahí hasta hoy siempre se alude el rol fundamental que tuvo y jugó la llamada ‘Gloriosa’, pues significó un importante giro para tener una nueva visión del país: unidad de fuerzas, convergencia de criterio, concentración de potencialidades, cuanto enrumbamiento y compromiso de acción para llevar al país hacia un objetivo de mayor democracia, paz y desarrollo.
Por eso ahora que el Ecuador está nuevamente ante un escenario crítico es necesario invocar esa forma de actuar de los diferentes sectores económicos, sociales, políticos e intelectuales, para revivir ese procedimiento y accionar.
Hoy más que nunca, ante la grave situación económica, fiscal, presupuestaria, de liquidez, cuanto de anomia social, es importante que ese proceder de ayer se lo reedite.
La situación actual del país hace urgente y necesario que con el mismo espíritu que los diversos sectores sociales, económicos y políticos de ayer se unieron, también lo hagan hoy.
El discurso del nuevo presidente abre perspectivas y horizontes para dialogar e ir hacia una línea de coincidencias, para que todos los ciudadanos y organizaciones contribuyamos a superar las dificultades de todo orden que hoy tiene que asumir el Ecuador.
Es de esperar que ese pasado histórico, especialmente el espíritu de unidad con el que se trabajó, sea recuperado y mantenido para superar los problemas que tiene el Ecuador.
Si ayer no fue difícil hacerlo, tampoco lo será hoy, pues si en ese tiempo (28 de Mayo de 1944) se pensó y creyó que la tricolor valía más que las banderías políticas particulares, es hora, otra vez, de que se haga renacer aquella consigna y accionar de unidad.