Toques de queda: ¿contención o desplazamiento del crimen?
La medida genera resultados inmediatos y focalizados. Su impacto disminuye cuando termina la intervención. Plantean una respuesta estatal

Los toques de queda buscan contener la violencia durante determinadas horas, pero especialistas advierten sobre el desplazamiento del crimen hacia otros horarios y territorios.
Lo que debes saber
- Ecuador registra tres toques de queda en 2026.
- Expertos advierten que el crimen puede desplazarse a otros horarios y territorios.
- La estrategia requiere acciones que vayan más allá de las restricciones nocturnas.
El toque de queda puede vaciar las calles durante unas horas, pero el crimen organizado no necesariamente se queda quieto. En 2026, el Gobierno ha recurrido tres veces a esta herramienta y, según especialistas consultados por EXPRESO, el problema es que la violencia termina desplazándose en el territorio y en el tiempo.
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El aviso previo no frena al crimen
Dos de estas medidas fueron anunciadas con 13 días de anticipación, mientras que la que entró en vigencia este jueves fue comunicada seis días antes. Para los expertos, la diferencia en el tiempo de aviso no cambia el problema de fondo: las organizaciones criminales ya conocen la herramienta y pueden adaptar su operación.
Mario Pazmiño, exdirector de Inteligencia Militar, considera que la repetición de estados de excepción y toques de queda no está generando un resultado positivo frente al crimen organizado. A su juicio, la principal consecuencia es la migración de las actividades delictivas hacia otros espacios, especialmente desde la Costa hacia ciudades de la Sierra.
Pazmiño menciona a Quito y Cuenca como ejemplos de territorios que han comenzado a registrar niveles de violencia que antes no eran habituales. A su juicio, esto evidencia que la táctica está trasladando el problema en lugar de resolverlo.
Esto porque una intervención en determinados barrios puede contener la actividad criminal mientras permanece la presencia estatal. Sin embargo, cuando concluye el estado de excepción y disminuyen los operativos, las estructuras delictivas pueden retomar sus actividades. Es el análisis que hace Lorena Piedra, experta en seguridad y docente de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.
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Los homicidios cambian de horario
El problema tampoco se limitaría al territorio, según Renato Rivera, especialista en Economía del Crimen Organizado y Seguridad Internacional e investigador de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado. Para él, los homicidios intencionales también pueden desplazarse hacia otros horarios y días cuando existe una restricción nocturna.
El especialista dice que los toques de queda pueden producir una reducción inmediata de los homicidios, pero no necesariamente es una disminución sostenida. La violencia puede contenerse durante algunos días y luego aumentar cuando termina la medida o trasladarse hacia otro momento.
Ese comportamiento también aparece en los registros de homicidios por horario que cita el Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana y Gestión de Riesgos. Entre enero y julio de 2026 se contabilizaron 1.091 homicidios entre las 18:00 y las 20:59, frente a 876 registrados entre las 00:00 y las 05:59, el periodo que suele quedar directamente afectado por el toque de queda.
Para Rivera, esto muestra que restringir una franja horaria no significa necesariamente intervenir sobre las causas que producen la violencia. La medida puede generar contención durante el periodo establecido, sostiene, pero los enfrentamientos entre grupos, las venganzas y los procesos de fragmentación continúan.
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Las bandas se adaptan a la medida
Por su parte, Piedra considera, además, que las organizaciones criminales ya están familiarizadas con esta herramienta. Al tratarse de una medida reiterada, advierte que los grupos delictivos pueden contar con procedimientos de emergencia que les permiten reaccionar, desplazarse y posteriormente regresar a sus zonas de operación.
Pazmiño agrega que el problema se ha vuelto más complejo por el crecimiento de las estructuras delictivas. Según cifras que atribuye a declaraciones del Gobierno, las organizaciones pasaron de 22 identificadas en 2024 a entre 48 y 50 actualmente, mientras que los integrantes habrían aumentado de unos 28.000 a 80.000 aproximadamente.
El exdirector de Inteligencia Militar también menciona un incremento de los denominados santuarios criminales, de 12 en 2024 a unos 187 actualmente, además de un aumento de los llamados microcarteles. Para Pazmiño, estos datos evidencian que la amenaza no se ha reducido pese a la utilización reiterada de estados de excepción y toques de queda.
La diferencia entre una operación exitosa y una estrategia efectiva es otro de los puntos que plantea Pazmiño. Un operativo que permite decomisar droga, armas o detener a integrantes de una estructura representa un éxito táctico; mientras que recuperar permanentemente un territorio es, a su criterio, un resultado estratégico.
Para conseguir esa recuperación, propone mantener presencia estatal constante en los sectores afectados, con unidades que permanezcan allí durante todo el año. La intención sería convertir esos sitios en territorios adversos para las organizaciones criminales.
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La respuesta debe ir tras el dinero
Rivera plantea una respuesta que vaya más allá de los integrantes visibles de las organizaciones. Considera necesario investigar a los intermediarios y beneficiarios finales, rastrear el lavado de activos, las empresas utilizadas para ocultar recursos y los posibles vínculos que permiten sostener económicamente a las estructuras criminales.
La prevención también es parte de esa respuesta, mediante políticas para evitar el reclutamiento forzado y recuperar la confianza ciudadana en la Policía. Piedra agrega que el debate debe superar la inmediatez y convertirse en una estrategia estatal coordinada.
No obstante, los expertos no plantean eliminar de manera automática el toque de queda. Piedra, por ejemplo, considera que sigue siendo una herramienta útil para zonas con niveles extremos de violencia, como Machala, Pasaje y sectores de Los Ríos. A juicio de los entrevistados, el régimen necesita recuperar los territorios y usar inteligencia policial y militar.