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Diario Expreso Ecuador

el chulla del barrio

Mercadito agroecológico en Quito: productores locales venden alimentos frescos cada viernes

Bella Criollo y su familia buscan que más personas vean que la comida y un estilo de vida saludable, como tomar el sol a diario, previenenenfermedades

Ligia, Rosalía y Bella Criollo (de izquierda a derecha), en el Mercadito Agroecológico, en San Antonio de Pichicha.

Ligia, Rosalía y Bella Criollo (de izquierda a derecha), en el Mercadito Agroecológico, en San Antonio de Pichicha.Daniel Cuesta/ EXPRESO

Rosero Mariela
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Lo que debes saber:

  • En San Antonio de Pichincha, un mercadito agroecológico reúne a productores y vecinos cada viernes.
  • Productoras locales venden hortalizas, frutas, granos, huevos y alimentos tradicionales en Quito.
  • La Cuchara Orgánica prepara un Sistema Participativo de Garantía para validar la producción agroecológica.

Los viernes, en San Antonio de Pichincha, al norte de Quito y cerca de la Mitad del Mundo, hay un punto de encuentro entre productores y vecinos. En el patio de La Cuchara Orgánica, en San Francisco de la Pita y avenida Manuel Córdova Galarza, se instala el llamado “mercadito agroecológico”, donde se busca acercar alimentos frescos a los consumidores.

Hortalizas, frutas, granos secos, huevos y chaguarmishqui forman parte de la oferta. Las productoras llegan desde distintos sectores de la zona. Los vecinos compran arvejas, cebollas, habas o choclos y tarrinas de tostado con chicharrón.

La iniciativa es impulsada por Bella Criollo y su familia, con el apoyo de productoras locales. La Cuchara Orgánica se define como una propuesta agroecológica, saludable y de comercio justo, pero el mercado pretende ser también un espacio para aprender sobre alimentación, salud integral y saberes ancestrales.

“Hay que preocuparse por conocer cómo han sido elaborados los productos que se cocinan”, sostiene Criollo. Por eso, además del mercado, organizan talleres sobre las propiedades de los alimentos, cocina vegetariana y recetas de comida ecuatoriana basadas en plantas.

Para Criollo, la alimentación saludable forma parte de una visión más amplia de bienestar. En su propuesta están los llamados ocho remedios: ejercicio, agua pura, luz solar, aire puro, descanso, alimentación saludable, agradecimiento y temperancia o dominio propio.

Salud preventiva al comer sano: Bella Criollo

A estos principios suma el reconocimiento de los saberes ancestrales, el respeto por la Madre Tierra, las prácticas saludables y los calendarios agrícolas. “Es una salud preventiva, no tenemos que esperar a estar enfermos”, afirma.

Algunas personas, cuenta, se acercan a este tipo de alimentación cuando ya enfrentan problemas de salud y deben eliminar de su dieta determinados productos. Para ella, la preocupación debería comenzar antes: conocer qué se come, de dónde viene y cómo fue producido.

Por eso considera que los gobiernos locales también podrían impulsar políticas y campañas de prevención

Ahora, el mercadito, a través de la Cuchara Orgánica, se prepara para sacar el Sistema Participativo de Garantía (SPG), certificación local que valida la producción agroecológica. Les está capacitando el Colectivo Agroecológico, también lo hacen Guardianes de Semillas, entre otros.

Criollo también llama la atención sobre el consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, especialmente entre niños y jóvenes. En su opinión, las decisiones cotidianas de consumo tienen consecuencias tanto para la salud como para el ambiente.

El cambio climático es otra de sus preocupaciones. Recuerda que cuando era niña, el inicio de clases en septiembre estaba asociado con las lluvias y que ahora los periodos secos son más largos. El uso de plásticos, el consumo de productos procesados y el deterioro de los ecosistemas, dice, forman parte de un problema que exige revisar los hábitos.

La Cuchara Orgánica y los productores

La historia de la Cuchara Orgánica comenzó antes de llegar a San Antonio de Pichincha. El proyecto pasó por San Marcos, La Mariscal y Pomasqui. La pandemia cambió el rumbo y la familia se asentó en este sector, cerca del valle de Lulupamba.

Desde hace seis años trabajan con productoras de los alrededores. La propuesta reúne cocina ecuatoriana basada en plantas, tienda orgánica, artesanías, productos saludables y comercio justo.

A Bella le parece que el mercadito es una iniciativa que pueda replicarse en otros sectores. “Es importante promover estos mercados agroecológicos en todos los barrios”, señala Criollo. La idea es respaldar a pequeños productores, parte fundamental de la alimentación de las ciudades y facilitar el contacto directo con quienes compran sus productos.

Para Criollo, recuperar la alimentación tradicional también significa preservar la memoria familiar. Su madre, Pastora, es de Cayambe y desde niña aprendió a sembrar maíz, cebada y trigo, además de procesarlos manualmente para convertirlos en harina y preparar coladas y otros alimentos.

En 2020, la familia plasmó parte de ese conocimiento en un libro de recetas de cocina ecuatoriana basada en plantas. El objetivo era dejar un legado para las nuevas generaciones.

Ligia llega al mercado desde las cercanías del cráter del Pululahua. Destaca la fertilidad de la tierra, lleva granos secos, además de maíz que transforma en mote y harina tostada en tiesto.

Parte de sus productos requieren trabajo previo. La harina de maíz la lleva a moler y después la convierte en tortillas con raspadura y zapallo. El tostado también lo prepara con anticipación.

Rosalía viene de Casitagua. En su puesto ofrece cebolla, tomate, arvejas, choclo y habas, además de huevos.

EL CHULLA DEL BARRIO

Es una serie transmedia, para descubrir, retratar y dar visibilidad a los personajes que representan el espíritu quiteño.
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