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Diario Expreso Ecuador

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“Este es nuestro patio”: Sandra López cuenta cómo recuperaron la quebrada Ortega en Quito

En el barrio Solidaridad Quitumbe, en el sur de la capital, le apostaron al cooperativismo y con ello al trabajo colectivo

Sandra López es dirigente. Fue gerenta de la cooperativa de vivienda y suele ser convocada para contar la historia de cómo cuidan la quebrada Ortega, en el sur de Quito.

Sandra López es dirigente. Fue gerenta de la cooperativa de vivienda y suele ser convocada para contar la historia de cómo cuidan la quebrada Ortega, en el sur de Quito.MATTHEW HERRERA/ EXPRESO

Rosero Mariela
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Lo que debes saber:

  • Quito: antes de levantar sus casas, en lo que hoy es Solidaridad Quitumbe, ciudadanos recuperaron quebrada Ortega, en año 2000.
  • 350 viviendas surgieron gracias al trabajo colectivo que evitó rellenar quebradas y apostó por renaturalización urbana: Cooperativa Alianza Solidaria.
  • El proyecto comunitario impulsado por Fabián Melo transformó un basural en referente ambiental sostenible en el sur de Quito.

Los vecinos del barrio Solidaridad Quitumbe decidieron enmarcar su propia historia. En un salón comunitario, que llaman centro de interpretación ambiental, cuelgan fotografías de hace 26 años: la quebrada Ortega aparece cubierta de basura, escombros y lodo. En otras imágenes, grupos de vecinos avanzan con picos y palas para limpiar ese terreno ubicado en el sur de Quito.

La manabita Sandra López se reconoce en una de ellas, más joven. Había llegado como tantas otras familias, a comienzos del año 2000, tras inscribirse en la Cooperativa de Vivienda Alianza Solidaria, impulsada por Fabián Melo Benítez (ya fallecido). Buscaban una casa propia, pero el proyecto que les propusieron iba más allá: construir comunidad.

Entonces, el terreno no lucía como sacado de un sueño. Estaba flanqueado por dos grandes quebradas. 

“Era un espacio sucio y maloliente”, según recuerda. Algunos desistieron. Otros plantearon rellenarlas, para construir una gran cancha o tener patios amplios.

Ahorraron y además se capacitaron e hicieron mingas en el sur de la capital

Sin embargo, el planteamiento del dirigente los sorprendió: levantar viviendas sin renunciar a lo que ya había, aunque el reto era recuperarlo colectivamente. 

Así comenzaron, de forma obligatoria, con 120 horas de capacitación para organizarse y con las mingas dominicales, que con el tiempo se volvieron una práctica. Luego contrataron a alguien para no descuidarla. Y el sábado anterior otra vez la limpiaron.

Más de dos décadas después, esta comunidad se ha convertido en un referente de recuperación ambiental y organización vecinal. 

Sandra López, quien es docente, tiene una licenciatura en Desarrollo Local Sostenible y un diplomado en Cultura de Diálogo, sintió la fuerza de la necesidad de darles un lugar seguro a sus hijos. Era una madre jefa de hogar, con hijos pequeños. Hoy Paola, Sebastián y Kevin tienen 31, 27 y 25 años. 

No accedió a la vivienda en la cuarta fase, sino en la quinta, pero como a los demás, la esperaron, según su capacidad de ahorro.

El sacrificio para tener una casa en Solidaridad Quitumbe

  • Otra vecina se había inscrito para acceder a una casa en la segunda fase, pero su esposo tuvo un accidente y cuando iba a retirar su dinero, todos la animaron y se quedaron. También entraron a la quinta fase de construcción de viviendas. 
  • Hubo varios casos de mujeres que convencieron a sus esposos incrédulos en el camino. Su primer impulso era sacar los ahorros para comprar un carro.

Hoy, el tesón, el sacrificio y el trabajo se puede ver en 350 casas, pintadas de amarillo y rojo. Están totalmente apartadas del ruido de buses, autos y motos, en la avenida Mariscal Sucre. Y protegidas por árboles, colibríes e insectos.

En la conversación con EXPRESO, López resume la experiencia como una apuesta por la dignidad: un lugar para vivir y un territorio cuidado en común, donde la naturaleza, dice, exige atención permanente. Pero también respeto.

Algo de historia de Solidaridad Quitumbe

  • El lugar donde hoy se levantan las viviendas formaba parte de las antiguas haciendas La Ortega, El Carmen, La Balbina y San Rafael, expropiadas durante la Alcaldía de Rodrigo Paz. Cuenta que cuando llegaron, el terreno estaba cubierto de vegetación nativa de la región Andina: chilca, marco, tabaco y ortiga. 
  • En las mingas, los vecinos sembraron otras especies que crecieron: alisos, acacias, tilos e incluso pinos; aunque reconoce que estos últimos no fueron la mejor decisión.
  • El proceso de recuperación trascendió el barrio Solidaridad Quitumbe. Pronto se volvieron un ejemplo a seguir.
  • Orgullosa, la dirigente señala que basándose en su experiencia, el exconcejal y exvicealcalde Andrés Vallejo impulsó la creación de la Corporación Vida para Quito, con la idea de demostrar que las quebradas no debían rellenarse, sino recuperarse.
  • López afirma que Vallejo utilizó una foto del sector para promover esa visión ante empresarios y autoridades. Eso les narró entonces Fabián Melo. Con la propuesta se buscaba extender la recuperación hasta el río Machángara. A diferencia de otros proyectos, reitera, este se ha sostenido en el tiempo gracias a su base comunitaria.
La quebrada Ortega, ubicada en el sur de la capital, avanza desde el volcán Atacazo hasta desembocar en el río Machángara.

La quebrada Ortega, ubicada en el sur de la capital, avanza desde el volcán Atacazo hasta desembocar en el río Machángara.MATTHEW HERRERA/ EXPRESO

La defensa y el apego de los vecinos de Quitumbe

Mientras le hacen fotos, le leo un comentario: alguien afirma que el sur de Quito es un lugar horrible. Sandra López reacciona de inmediato y pide mirar alrededor. ¿Quién no querría vivir a pocos metros de una quebrada que hoy parece un oasis, con vegetación, aire limpio y colibríes?

“Aquí no ven suciedad”, dice, señalando el entorno. “Esto responde a lo que ahora llaman renaturalización, pero nosotros lo hacemos desde hace más de 20 años”. Explica que el cuidado del bosque ha sido clave para evitar riesgos. No talan árboles, porque sostienen el talud y la vida que lo habita.

El espacio también es un recorrido cotidiano, gracias a una ciclovía abierta a pico y pala, que nació sin planificación técnica, apenas como un camino necesario.

Las reglas comunitarias son claras: no permiten cortar suros para cometas en verano ni para los años viejos en diciembre. “Nos decían: ‘¿Usted será la dueña?’ y respondíamos que sí”. Esa apropiación, asegura, generó liderazgos y un fuerte sentido de pertenencia. “Tengo patio, pero es un patio grande: 12 hectáreas”.

En la quebrada Ortega, de Quitumbe, se observa a diario a jóvenes que practican ‘highlining’.

En la quebrada Ortega, de Quitumbe, se observa a diario a jóvenes que practican ‘highlining’.Mariela Rosero Ch./ EXPRESO

Durante el recorrido, un grupo de jóvenes quiteños y un extranjero caminan sobre una cuerda suspendida en la quebrada Ortega. Practican ‘highlining’, una disciplina que requiere concentración y equilibrio. Sandra López los encontró en una carpa y les abrió las puertas del centro de interpretación, que ahora siempre tiene fondo musical.

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EXPRESO presenta una serie transmedia, para descubrir, retratar y
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