el chulla de mi barrio
Casa Palenque, de Daniel Solis, proyecto cultural en Quito que une talleres, fiesta y acción social
En La Tola, desde hace cinco años, abrió un espacio para personas de todas las edades y diversidades; busca la organización barrial

Daniel Solis es un esmeraldeño, que vive desde hace 20 años en Quito. Es el promotor de Casa Palenque, en La Tola.
Lo que debes saber:
- Casa Palenque, de Daniel Solis, surge tras la pandemia en La Tola, Quito, como espacio cultural y comunitario.
- El proyecto ofrece talleres, galería y olla comunitaria semanal para fortalecer tejido social y economía barrial.
- Iniciativa activa desde hace más de cinco años busca seguridad ciudadana mediante cultura, organización vecinal y encuentros festivos.
En la calle Vicente León, entre Chile y Don Bosco, en La Tola, funciona Casa Palenque, espacio cultural impulsado por Daniel Solis. El proyecto reúne talleres artísticos para adolescentes, la galería de arte No Lugar y una olla popular (Cucharón Comunitario) que se activa los martes.
Casa Palenque también alberga un restaurante y, de jueves a sábado, encuentros festivos marcados por la música tropical, a los que acuden hasta adultos mayores.
¿Cómo y cuándo surge Casa Palenque?
Nace después de la pandemia, como un espacio para el encuentro. En esa época era un delito reunirse, así que buscamos un lugar amplio, para brindar una oferta cultural.
¿Por qué el nombre Palenque?
Vengo de Esmeraldas y allá tiene una significación: resistencia. En esos lugares los cimarrones se emanciparon y empezaron a desarrollar su vida a través de tradiciones culturales. Casa Palenque es un espacio de resistencia para la cultura y para encontrarnos desde la diversidad. Es muy inclusivo, para variedad de edades, clases, géneros...
¿Y por qué en La Tola, en el Centro de Quito?
Se dio. Conocí al dueño de la casa en eventos que desarrollaba antes de la pandemia. Se necesitaba despegar todo el tema cultural del barrio y decidimos apostar por el sitio.
¿Es un espacio privado?
Sí. Me formé en educación popular a lo largo de mi vida y creo que en los espacios culturales se debe desarrollar la política territorial, orientada al barrio, no dirigida a lo electoral sino a la realpolitik. Mi propósito es el desarrollo de una política más popular, solidaria y barrial.
¿Cómo abrió esta Casa Palenque?
Lo hicimos con una jornada de arte y solidaridad. Tuvimos talleres con niños del barrio sobre expresión artística, pintamos murales. Hubo clases de baile, de teatro, un concierto en vivo y cerramos con un DJ.
¿Todos los barrios necesitan una Casa Palenque?
Un objetivo es ser un ejemplo de que se puede desarrollar economía alrededor de la cultura, seguridad y organización territorial. En ese sentido me parece importantísimo que haya inversión privada, para enraizar el arte a lo popular.
¿Cómo ha sido la relación con la vecindad?
En un momento, por el ruido hubo problemas con vecinos cercanos, pero la casa está insonorizada y no generamos mayores molestias. Además, ahora pueden habitar de forma más segura el barrio, empezamos hace más de cinco años.
Con estudiantes de la Universidad Central haremos un mapeo social, para entender mejor sus necesidades.
¿Cómo son los talleres?
En agosto obtuvimos un financiamiento de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y desde ese mes se desarrolló un taller vacacional con 15 adolescentes del barrio.
Todos los meses tienen un tallerista de la red artística cultural, dentro de la Ruta León. El más reciente fue en mayo sobre actuación escénica. Les damos un refrigerio. Y pasan al apoyo en tareas escolares, del taller Casa León 52, de Omar Izurieta.
¿Y el comedor Cucharón Comunitario?
El Cucharón Comunitario es un proyecto voluntario que llegó a Palenque hace un par de años. Es un colectivo formado hace cuatro años, que reparte comida a quienes lo necesitan. En el proceso vimos que no son solo habitantes de calle, sino obreros.
Todos los martes, a las 17:00, llega un grupo fijo de ocho personas, que pueden ser hasta 20. Aportan para comprar los alimentos, cocinan acá y salimos con un coche para repartir a pie, por el centro, arroz relleno con proteína y vegetales. A las 19:00 lo reciben, por ejemplo, vendedores ambulantes.
¿Las casas culturales pueden competir con las economías criminales que llegan a los barrios?
Nuestra propuesta está anclada en conceptos de cultura de paz. Creemos firmemente que a través de estas iniciativas se logra generar seguridad ciudadana.
Con la organización y el encuentro entre vecinos y otros actores de la ciudad se puede lograr esa interacción, que genera otras formas de sentirnos y de darnos más seguridad.
Ecuador
Vecinos que hacen historia: la fuerza de los comités de seguridad barrial en Quito
Rosero Mariela
¿Y la dirigencia barrial?
Si no logramos encontrarnos entre vecinos, no podemos activarnos para colocar una alarma comunitaria. Pero incluso si se invirtiera, sin real integración, ante una emergencia no habría apoyo.
La Tola es un barrio con una calle muy viva, con tradición de desarrollo cultural de parte de los hermanos del Don Bosco, apostaron por el deporte, arte y cultura.
¿Qué tanto se ha desarrollado el tejido social?
La Tola tiene una historia de organización fuerte, hay actores barriales muy potentes como don Mauro Izurieta. Con él y con la gente de ‘Salsa pa’l Barrio’ activamos eso, en conjunto con la Secretaría de Cultura. Por ejemplo, la vecina Mechita, de la tienda de la vuelta, participa mucho.
Vivimos una amenaza criminal y si no nos encontramos para sostener el tejido social, no avanzaremos.
¿Cómo se articulan?
Hay chats barriales y reuniones. Para brindar el cañón de espuma en la Vicente León, por el Día del Niño, dimos una cuota de $5 por negocio. Colaboraron con decoraciones.
Para ‘Salsa pa’l barrio’ se pagó al DJ con cuota, el sonido lo puso Casa Palenque y el lugar, el vecino Mauro.
¿Qué tan importante es la fiesta popular?
La fiesta es ese espacio de enunciación política, donde la gente expresa identidad a través de su vestimenta, forma de proyectarse.
Filosóficamente la vida está en compartir momentos de producción y de disfrute. Sin ese equilibro generamos sociedades que no tienen desfogue, no tan sanas, con culpas por el autocuidado, a las que solo les queda la violencia o estar a la defensiva.
La política y el barrio
La gente se siente lejos de la política, por todo el contexto del país, anota Daniel Solis. Tiene miedo de involucrarse porque podría terminar hasta presa.
Pero él está convencido de que la acción política está presente en la organización barrial, “en reunirnos para pintar un bordillo o en lograr que una banda toque en la zona”.
¿Quién es Daniel Solis?
En unos días, Daniel Solis Cusme cumplirá 37 años. Nació en Esmeraldas y reivindica sus raíces. Vive desde hace dos décadas en la capital, donde ha hecho de lo barrial y popular su trinchera como gestor cultural. Es productor audiovisual y está por terminar una maestría en Gestión Cultural en la Universidad de las Artes.