Mi chulla
“La defensa del arbolado urbano en Quito se volvió mi cruzada”: la historia de Maytté Gavilanes
Una vecina pasó a ser activista al evitar la tala de cipreses y pinos en su conjunto; ya no lucha sola, formó un colectivo

Maytté Gavilanes tiene 54 años y hace 10 empezó su lucha. Acaba de formar el colectivo de Defensa del Arbolado Urbano en Quito.
Lo que debes saber:
- Maytté Gavilanes lidera defensa del arbolado urbano en Quito desde 2016 tras intento de tala en San Carlos.
- En 2026 crea colectivo en Quito para frenar tala y sumar ciudadanos ante incumplimiento de Ordenanza 041.
- Denuncia talas en Quito pese a ley vigente y pide veedores ciudadanos para proteger árboles urbanos.
Sin proponérselo, Maytté Gavilanes se ha convertido en la defensora del arbolado de Quito. Es capaz de detenerse, aunque eso implique retrasarse a una cita, cada vez que encuentra troncos recién cortados, huellas de una tala. Hace fotos y videos para presentar una denuncia.
- ¿Cuándo empezó esta lucha y por qué?
- Hace 10 años, el 16 de abril, cuando fue el terremoto del 2016, los vecinos de mi conjunto en San Carlos se asustaron muchísimo y pensaban que los árboles se podían caer y quisieron talarlos. Una familia junto a la mía buscamos una evaluación técnica.
- ¿Qué hicieron?
- Acudimos a la Secretaría de Ambiente. Jorge Polo era coordinador del arbolado urbano, quien nos ayudó. Es ingeniero arborista. No es lo mismo un biólogo, un botánico o un ingeniero forestal. Las ciudades requieren más arboristas, que entiendan de la vida y arquitectura del árbol y no piensan en la producción maderera, no autorizan talas.
- ¿Cuál fue la respuesta?
- Nos dijeron que los árboles estaban sanos, que todavía eran jóvenes, que no tenían hongos ni bacterias y que necesitamos una evaluación bianual. En 2018 nos indicaron que pinos y cipreses son exóticos; del uno se dice que seca el suelo. Los defendemos. Un vecino que trabajaba en la Prefectura los plantó hace unos 40 años.
- ¿Por qué defenderlos?
- En el 2013, el antiguo aeropuerto salió de esta zona. El sector donde vivo está a una cuadra de la avenida Occidental, arriba tenemos el Pichincha. Cuando se fue la contaminación auditiva, regresaron las aves.
A las 06:00 veo a un gavilán en uno de los árboles de mi casa, quilicos, águilas y búhos, también tangaras, gallaretas, que van a la laguna del Bicentenario y regresan. Para mí, es un regalo de vida para un barrio donde el índice de masa verde es bajo y el de contaminación es alto.
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- ¿Se salvaron los árboles?
- En 2020 no se los evaluó. En 2022, por el aluvión de La Gasca, otra vez se argumentó que había que talarlos. En mi condominio hay 42 familias. Nos quedamos solos. La Secretaría de Ambiente aprobó por un diagnóstico visual mal hecho de una ingeniera forestal. La Defensoría del Pueblo dijo que defendía a ciudadanos.
- Pero la Constitución garantiza los derechos de la naturaleza y existe la Ordenanza 041.
- No se aplican. Regresé a casa y estaban talados varios árboles. Viví un duelo profundo. Me han dicho loca, problemática, indeseable. Esa madrugada con mi familia les dejamos una ofrenda, regamos a los otros árboles que sufrieron una violencia terrible.
Nombré a los cipreses: Don Quijote porque lo desmocharon, fue como cortarle la yugular, su muerte está declarada, pero sigue haciendo copa; el segundo, Mama Tránsito, pues brinda equilibrio a los otros; (a otro le puse) Salvador Gaviota, inmenso, aves rapaces se posan en su copa; y el Pichincha.
- ¿Por qué poner nombre a unos cipreses?
- Tienen nombre porque son seres sintientes, no objetos inanimados, tienen derechos. Han elegido vivir inmóviles para ayudarnos. Eso decía el profesor Francis Hallé, botánico y biólogo francés que dedicó su vida a entender bosques en el trópico, en la Amazonía. En mayo, por el Día del Árbol, proyectamos ‘Había una vez un bosque’, en la Flacso.
Dejen de usar la motoguadaña y capaciten sobre los manuales de poda. Además, plantar especies nativas.
- Como usted comenta, esta ‘cruzada’ le ha traído críticas y enemistades. Implica una inversión en tiempo y hasta en recursos. ¿Por qué meterse en problemas?
- La ciudad necesita árboles de altura como esos. Atrapan la contaminación. Nos dan más oxígeno, nos brindan sombra, previenen deslaves, en ellos habitan aves y también microorganismos, o insectos como los abejas. Sin árboles no hay polinizadores y sin eso no hay alimento.
- Con frecuencia, en redes sociales veo que cuando denuncian que hubo una tala de árboles, las autoridades responden con la misma frase: “Estaban secos por dentro o muertos y en malas condiciones sanitarias”.
- Deberíamos preocuparnos si la mayoría de árboles de la ciudad estuvieran en malas condiciones. Quito fue concebida como una ciudad jardín. En los setenta, en los redondeles había más verde, en las casas teníamos jardines.
- ¿Por qué el Municipio de Quito no ‘adopta’ como aliadas a personas como usted?
- Deberían oír y satisfacer las inquietudes cuando hay inconformidad. No pensar que denuncio para molestar. No ven que es más común tener sinusitis o rinitis alérgica por la contaminación de los vehículos. Que nos digan cuántos árboles hay en la ciudad y que incluyan predios privados. Son los pulmones.
- ¿No es contradictorio tener una Dirección de Calentamiento Global y no ver cuán grave es cortar árboles?
- Nos dicen, por ejemplo, que en la avenida 12 de Octubre talaron tres árboles porque había riesgo de caída. En Bellavista, dos sauces llorones, porque un vecino señaló que había riesgo.
En la naturaleza, como dijo el profesor Hallé, los animales son dueños del espacio y los árboles del tiempo. Pueden necesitar seis siglos para llegar a su plenitud. Nuestra huella en este mundo no debería ser de devastación.
- ¿Ya no está sola?
- Este año nació el Colectivo Defensa del Arbolado Urbano. Necesitamos veedores de la naturaleza. Cuando era niña, parte del uniforme eran botas de caucho afelpadas y encauchado. “Marzo, aguas sin descanso; abril, lluvias mil; mayo, hasta que se rompa el sayo”. Había más lluvias. Quito se ha vuelto más caliente.
El Municipio debe decir cuántos árboles hay en la ciudad, incluyendo los predios privados. Son pulmones.
La Ordenanza 041:
La Ordenanza 041, del 2022, dice que nadie puede talar o intervenir en árboles ubicados en espacios públicos o en predios privados sin autorización de la administración zonal o de la Secretaría de Ambiente. Pero eso no se cumple, lamenta Maytté Gavilanes, quien pide que se unan al Colectivo de Defensa del Arbolado.
¿Quién es Maytté Gavilanes?
Quiteña, enamorada de sus verdes paisajes, comunicadora para la salud. Graduada en la Universidad Central. Terapeuta floral, instructora de yoga, activista por los derechos de la naturaleza.
Es la promotora del Colectivo Defensa del Arbolado Urbano en Quito, que se formó en este 2026 y abre las puertas a más ciudadanos. También integra el Cabildo Cívico. Tiene un hijo de 21 años.
Mi Chulla
dar visibilidad a los personajes que representan el espíritu quiteño.