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Diario Expreso Ecuador

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Elecciones seccionales 2026: el corto tiempo juega en contra de los outsiders en Ecuador

Analistas advierten que las seccionales tendrán reglas distintas a las de una presidencial. El tiempo será decisivo y la estrategia pesará más que la novedad

La corta campaña electoral y el alto nivel de conocimiento previo serán factores determinantes para las candidaturas que buscarán abrirse paso en las elecciones seccionales de noviembre de 2026.

La corta campaña electoral y el alto nivel de conocimiento previo serán factores determinantes para las candidaturas que buscarán abrirse paso en las elecciones seccionales de noviembre de 2026.API

Flor Layedra
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Lo que debes saber

  • Los expertos creen que las seccionales ofrecen poco espacio para un verdadero outsider.
  • El corto tiempo de campaña favorece a los candidatos que ya son conocidos.
  • Más que discursos antisistema, los electores buscarían propuestas claras y capacidad de generar consensos.

La política suele abrirles la puerta a los conocidos. Pero, de vez en cuando, un nombre sin trayectoria partidista logra irrumpir en el escenario y alterar todos los cálculos electorales.

Ese fenómeno, conocido como el del outsider, ha marcado a las últimas elecciones presidenciales en Ecuador. Sin embargo, para los comicios seccionales anticipados del 29 de noviembre de 2026, analistas advierten que el escenario es distinto y que las condiciones para que aparezca una figura de ese tipo son mucho más limitadas.

Quien se postule debe dejar de vender humo y presentar un plan claro que responda a las necesidades de la ciudadanía.Andrea Endara, coordinadora de Ciencias Políticas de la UCG

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¿Qué define a un outsider?

Para el director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Espíritu Santo, Héctor Yépez, un outsider es alguien que llega desde fuera del sistema político tradicional. Explica que suele presentarse como una figura antipolítica, condición que resulta atractiva cuando existe un fuerte rechazo ciudadano hacia la clase política.

Yépez sostiene que el atractivo de estos candidatos depende de conservar una imagen de alguien “distinto” al resto de actores políticos. Si esa percepción desaparece, dice, también se desvanece buena parte de su fortaleza electoral.

No obstante, para el analista político Giuseppe Cabrera, las elecciones seccionales presentan una lógica distinta a la de unos comicios nacionales. En su opinión, el primer elemento que podría favorecer a un outsider es la existencia de un electorado que habría quedado “huérfano” tras la inhabilitación o debilitamiento de varias organizaciones políticas.

Ese vacío, explica, podría ser aprovechado por una candidatura que logre presentarse como una alternativa diferente a los bloques tradicionales. Sin embargo, advierte que esa oportunidad, por sí sola, no garantiza competitividad.

Con él coincide el experto electoral Alfredo Espinosa, quien sostiene que los outsiders suelen surgir cuando confluyen varias condiciones. Entre ellos, menciona la desconfianza hacia los partidos, una crisis de representación, instituciones débiles y una alta fragmentación política como el terreno propicio para su aparición.

Añade que estos candidatos acostumbran construir narrativas antipolítica y antipartidos, además de presentarse como ajenos a las estructuras tradicionales. Sin embargo, advierte que esa falta de experiencia política no implica un mayor compromiso con la democracia o las instituciones.

Más que un discurso contra las élites, hoy un outsider necesita diferenciarse y ofrecer una propuesta que unifique a la gente.Giuseppe Cabrera, analista político

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Ser conocido, el principal requisito

Sin embargo, Cabrera sostiene que el outsider de estas elecciones seccionales no puede ser un completo desconocido. A diferencia de una elección presidencial, afirma que el corto calendario electoral y una campaña de apenas dos semanas obligan a que el aspirante ya tenga algún nivel de reconocimiento público, aunque nunca haya competido en las urnas.

Espinosa cree que, por ahora, en varias ciudades apenas empiezan a perfilarse aspirantes que intentan proyectar esa imagen. En el caso de Quito, menciona a Wilson Merino como un posible aspirante a ese espacio, aunque aclara que todavía no puede ser considerado un outsider en sentido estricto.

Es por esto por lo que, para el analista, la diferencia debe construirse desde la identidad propia y no únicamente desde el rechazo a otros candidatos. Considera que cada aspirante necesita explicar por qué representa algo distinto frente a quienes ya disputan las principales alcaldías y prefecturas.

A ese requisito suma un tercero: la capacidad económica y logística para la campaña. Cabrera recuerda que las tiendas políticas tienen estructuras débiles, por lo que un aspirante sin recursos propios tendría serias dificultades para movilizar equipos y hacerse visible.

No obstante, Espinosa añade que un verdadero outsider pierde parte de su esencia cuando establece alianzas abiertas con organizaciones tradicionales, incluido Acción Democrática Nacional (ADN) o la Revolución Ciudadana (RC). Según explica, esas asociaciones terminan diluyendo el relato de independencia que caracteriza a este tipo de candidaturas.

Para la coordinadora de Ciencias Políticas de la Universidad Casa Grande, Andrea Endara, el principal problema es que el tiempo juega en contra de cualquier aspirante que pretenda irrumpir desde fuera del sistema. Considera que resultará muy difícil que una persona desconocida logre posicionarse como opción en apenas dos semanas de campaña.

Para que un outsider funcione debe ir contra el sistema, debe mantener siempre una imagen de distinto.Héctor Yépez, director de la Escuela de Gobierno de la UEES

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Más propuestas y menos confrontación

La académica plantea que, más que buscar una figura antisistema, los aspirantes deberían concentrarse en construir una postura clara frente a los problemas de la gente. Agrega que esa posición debe ir acompañada de un plan comprensible, coherente y capaz de generar confianza en los electores.

Por otra parte, el analista Cabrera también considera que el discurso de enfrentar al “pueblo” contra las élites ya no tendría la misma eficacia que en procesos anteriores. A su juicio, las elecciones locales requieren ampliar consensos antes que profundizar divisiones.

Asimismo, Espinosa sostiene que el mayor riesgo consiste en caer en la polarización. A su juicio, si estos candidatos no interpretan adecuadamente el cansancio ciudadano frente a esa confrontación, difícilmente lograrán consolidarse como una alternativa real.

Endara concluye que la prioridad de estos comicios no pasa por encontrar un nuevo fenómeno electoral, sino por elegir autoridades que puedan trabajar de manera articulada y fortalecer una democracia que considera frágil. En su criterio, ese será el principal desafío para quienes busquen conquistar el voto ciudadano el próximo 29 de noviembre.

Los votantes podrían buscar una tercera opción, pero solo si esta logra salir de la polarización entre correísmo y anticorreísmo.Alfredo Espinosa, experto electoral

Proceso.

De acuerdo con el calendario electoral emitido por el Consejo Nacional Electoral, la campaña electoral será del 12 al 26 de noviembre de 2026.
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