libros en Guayaquil
Librería Circular de Guayaquil: una cadena de generosidad que busca fomentar la lectura
Mayi Gómez creó la Librería Circular, una iniciativa que entrega libros gratis y busca recuperar la confianza en los gestos desinteresados

Mayi Gómez es logoterapeuta y lidera el proyecto Librería Circular, en el que ha entregado 5.700 libros en forma gratuita desde marzo pasado.
Lo que debes saber
- Mayi Gómez creó la Librería Circular de Guayaquil, una iniciativa en la que entrega libros en forma gratuita a la comunidad.
- Un domingo al mes, Gómez acude al parque de Urdesa para entregar gratuitamente un libro a cada persona que asiste.
- El proyecto comenzó en marzo de 2026. Desde entonces, Gómez ha recibido cerca de 6.900 libros en donación y ha entregado gratuitamente 5.700.
En una ciudad donde un gesto desinteresado puede despertar sospechas, Mayi Gómez decidió hacer algo tan sencillo como inusual: regalar libros. Así nació Librería Circular de Guayaquil, una iniciativa que comenzó con unas pocas donaciones y que ahora recibe miles de ejemplares para entregarlos gratuitamente a lectores en el Parque de Urdesa.
Para Gómez, quien es logoterapeuta, la idea es que los libros circulen, pero también que la generosidad vuelva a encontrar un espacio entre desconocidos.
Cuenta que su relación con los libros fue el punto de partida. “Para mí los libros son el mejor hobby que alguien puede tener. Los libros han sido mis terapeutas, mis compañeros”.
Su experiencia profesional también reforzó esa percepción. Durante su trabajo como terapeuta los utilizaba para acompañar a personas que atravesaban momentos difíciles.
Para ella, un libro puede ser incluso un primer paso para reconocer que algo no está bien.
“Son un gran paso para aceptar que, de pronto, necesitas terapia. Son un gran paso para reconocer tus emociones”, explica. También recuerda que encontrarse con una historia parecida a la propia puede ayudar a mirar una situación desde otra perspectiva.
Con esa convicción decidió hacer algo con los libros, pero descartó la idea de venderlos. “Como a mí me encanta siempre ayudar a las personas, dije: ‘bueno, voy a regalarlos’”.
Convocó a amigos y conocidos para conseguir ejemplares y comenzó a comunicar la iniciativa en grupos de madres, vecinos y otros espacios.
La desconfianza, un problema inesperado
Al comienzo tenía apenas unas decenas de libros. Una amiga le entregó cerca de 80 y el número empezó a crecer. Sin embargo, apareció un problema inesperado: algunas personas no creían que realmente los estuviera regalando.
“Pensaban que era estafa. ‘No, tú me quieres hacer algo’, me decían”, recuerda. La desconfianza, lejos de detenerla, terminó convirtiéndose en una de las reflexiones que acompañan el proyecto.
Según Gómez, cuando las personas comprobaron que los libros eran realmente gratuitos, comenzaron a pedirlos y, al mismo tiempo, aumentaron las donaciones. “El problema nunca ha sido que no tenga libros para dar, sino que nos cuesta creer que alguien pueda hacer algún gesto bondadoso desinteresadamente”, comenta.

Gómez explica que uno de los objetivos de la Librería Circular de Guayaquil es recuperar la confianza en los gestos desinteresados.
El parque de Urdesa, un espacio público para distribuir los libros en forma gratuita
Con el crecimiento de la iniciativa cambió también el alcance. Ya no eran solamente personas de su barrio las que solicitaban ejemplares. Algunos necesitaban que los libros fueran enviados y no tenían dinero para pagar el servicio de entrega. Gómez tampoco podía asumir el costo de mantener un local, por lo que buscó una alternativa gratuita: el espacio público.
Así llegó al Parque de Urdesa. Allí llevó sus libros, convocó a quienes habían mostrado interés y comenzó a entregarlos. La actividad permitió que los donantes y los lectores comprobaran directamente cómo funciona la iniciativa.
Librería Circular no tiene fines de lucro y, según Gómez, los gastos salen de ella y de su familia. La entrega en el parque se convirtió en una actividad mensual y, con cada edición, aumenta tanto la cantidad de libros como el número de personas que acuden a buscarlos.
Más de 5.000 libros entregados en cinco meses
Las cifras muestran el crecimiento de la iniciativa. Gómez calcula que desde que comenzó ha recibido alrededor de 6.900 libros y ha entregado aproximadamente 5.700.
El resto no permanece necesariamente inactivo. En un local prestado todavía tiene entre 2.000 y 3.000 ejemplares almacenados, mientras las donaciones continúan llegando.
“Son tan generosos los ecuatorianos, que llegan cajas con cientos de libros”, asegura.

La jornada de entrega gratuita de libros se realiza un domingo al mes en el Parque de Urdesa y reúne a decenas de personas.
Esa generosidad, sin embargo, también le plantea un desafío logístico. Debe recibir, almacenar, clasificar y publicar en redes sociales los ejemplares para conseguir que vuelvan a circular.
Para Gómez, esa circulación de libros también puede ser una manera de recuperar vínculos en una sociedad marcada por la desconfianza. A eso suma el aislamiento producido por la tecnología y la costumbre de caminar pendientes del teléfono.
Librería Circular de Guayaquil: domingo 27 de septiembre, cuarta jornada de entrega de libros
Su siguiente objetivo es ampliar la experiencia en el parque. La cuarta edición de Librería Circular está prevista para este domingo 27, de 14:00 a 17:00, en el Parque de Urdesa.
Los asistentes podrán hacer fila y escoger el ejemplar que quieran llevarse. “Yo quiero que tú escojas, quiero que te enamores del libro y te vayas contento”, dice Gómez.
“El problema nunca ha sido que no tenga libros para dar, sino que nos cuesta creer que alguien pueda hacer algún gesto bondadoso desinteresadamente
Pero el proyecto no quiere quedarse en la entrega gratuita de ejemplares. Su sueño es convertir esas jornadas en una especie de fiesta de la lectura, con música, actividades para niños y participación de marcas que ayuden a hacer más agradable la espera.
Su intención es que las familias no solo acudan por un libro, sino que permanezcan en el parque y lean juntas.
Por eso, Librería Circular termina siendo algo más que un lugar (o una jornada) para conseguir libros gratis. Es el intento de Gómez de hacer que los ejemplares guardados en una estantería vuelvan a tener lectores y, de paso, demostrar que todavía es posible dar algo a un desconocido sin esperar nada a cambio.
“Ese es el mejor acto amoroso que podemos demostrar los ecuatorianos: dar para que otro esté mejor”, resume.