Opinión

Si Jimmy supiera

La brecha de ingresos es cada vez mayor entre quienes tienen título universitario y quienes no lo tienen’.

Es indiscutible el impacto que tiene el avance tecnológico en la calidad de vida. No importa qué indicador de bienestar se utilice, todos han sido exponencialmente mejorados a partir de la tecnología. Sin embargo, un modelo de economía de mercado que fertiliza el desarrollo de la tecnología, parecería que también provoca desigualdades tangibles. En ausencia de información confiable del país, utilizamos la disponible de EE. UU., donde para inicios de la década el 1 % de población acumulaba el 34 % del ingreso nacional, y el 0,1 % el 15 %. Los estudios que buscan explicar el fenómeno apuntan a señalar a la disparidad en los niveles de educación como el factor más importante. Según Simon Kuznets, Nobel de Economía, la inequidad disminuye en la medida en que la mayor cantidad de gente es capaz de tomar ventaja del sistema a partir de una educación que transforme esas herramientas tecnológicas en nuevo conocimiento y por tanto en nuevas formas de satisfacer necesidades. La hipótesis de Kuznets se valida a través de la brecha cada vez mayor entre los ingresos generados por graduados universitarios y aquellos que no disponen de esa educación. En EE. UU., para 1979 los ingresos de los varones con grado universitario superaban en $17.411 a aquellos que no lo tenían; brecha que se amplió a $34.969 para el 2012. Entonces la conclusión clave sería que no es por sí misma la tecnología la que impulsa la inequidad, sino que hace exponencial la capacidad de cada uno para aprovecharla como herramienta de generación de valor, en función de la educación.

No me sorprende entonces que la propuesta que entregó Jaime Vargas de la Conaie, para un “nuevo modelo económico”, busque simplemente apropiarse de parte de lo que generaron otros a través de su ingenio, conocimiento y esfuerzo, en lugar de profundizar en la calidad del gasto público para que genere educación de calidad para todos, de manera que todos tengan la oportunidad de generar valor por sí mismos.

Si Jimmy supiera que en sus manos está exigir la educación para aprender a cavar el pozo, no se contentaría con unos pocos baldes de agua.