Editoriales

El Izquieta Pérez: deuda pendiente

El daño que se hizo en el 2012 no ha sido corregido’

Nada satisfechas han quedado las instituciones médicas y de salud guayaquileñas y nacionales -que propiciaban el retorno del Instituto Nacional de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez a la sede donde se fundó hace ya 80 años- con la reciente decisión presidencial de crear un nuevo ente público para reforzar el control y la vigilancia en los servicios de salud, bautizándolo con el nombre del ilustre salubrista arriba mencionado. Es una simplificación grosera pensar que el reclamo de la comunidad médica al despojo realizado por el gobierno anterior se resolvía constituyendo un ente burocrático y denominándolo Izquieta Pérez. Las funciones del instituto que más se demandan y más falta hacen, son las relativas a la producción de biológicos, al diagnóstico y a la investigación; esa fue la esencia de su fundación y eso es lo que hay que restituir.

En todo caso, sea la actual situación la oportunidad para que el nuevo gobierno no únicamente le devuelva a Guayaquil una institución señera sino que proceda, en acuerdo con los avances de la ciencia, a la necesaria modernización de sus objetivos y de su estructura administrativa, dando un salto cualitativo de Instituto Nacional de Higiene a Instituto Nacional de Salud. Al respecto, un distinguido grupo de salubristas está preparando un proyecto.