Editoriales

La emergencia total

"A parte de la sanitaria, la crisis económica también es cometido de la autoridad. La reactivación no es un asunto menor como para que quede a expensas del ritmo con el que buenamente tratan de despertar los negocios"

Si hay estado de excepción, toque de queda, límites de aforo y restricciones a la circulación es porque la emergencia no ha terminado. A parte de los contagios, la emergencia no ha terminado ni terminará exclusivamente con la crisis sanitaria. Y el COE, encargado de gestionar la situación, debe hacerse cargo de una emergencia que también es económica. La reactivación no es un asunto menor como para que quede en segundo plano o a expensas del ritmo con el que buenamente tratan de despertar los negocios en el país.

Si ante las complicaciones de los hospitales, de los tratamientos médicos, de la falta de camas UCI o del proceso funerario, la autoridad tomó decisiones y asumió de lleno la gestión, la misma determinación es la que se necesita para enrumbar el reflote de la economía nacional.

Las medidas de restricción no pueden solo tener la contracción económica como contexto, sino que deben estar sustentadas en un análisis de efectos y contraefectos. La autoridad es la encargada de medir qué estrategia es necesaria para cada sector, más allá de aforos y permisos para reabrir. No hay recursos, se justifican, pero definir un camino de salida solo requiere tener la voluntad de hacerse cargo.