Editorial | Rendir cuentas y exigir resultados

Pese a que la comunicación oficial difunde a diario supuestos logros del Nuevo Ecuador, la realidad es diametralmente opuesta

El país atraviesa una espiral de corrupción y violencia. Aunque el IVA se incrementó con el fin de destinar recursos al combate del crimen organizado, y pese a que la comunicación oficial difunde a diario supuestos logros del Nuevo Ecuador, la realidad es diametralmente opuesta. La criminalidad ha alcanzado niveles inéditos, rompiendo paradigmas y evidenciando que la mejora en seguridad es apenas una ilusión. Las acciones y estrategias del Ministerio del Interior y del Centro de Inteligencia han sido ineficaces, al igual que el desempeño de la UAFE, la Secretaría de Integridad Pública y el Conclaft. Hechos como la masacre en Isla Mocolí, el hallazgo de cabezas humanas en Puerto López y la frustrada compraventa de terrenos en Santa Elena lo confirman, revelando que sicarios, lavadores de activos, narcomafias y otras estructuras criminales operan con libertad en todo el territorio

De igual forma, los problemas de salud pública no se han resuelto: persisten la escasez de medicamentos y las fallas en las prestaciones. Y tampoco el sector eléctrico ofrece certezas, pues el riesgo de apagones sigue latente debido a deficiencias en generación, transmisión y distribución.

No se puede negar la crisis con propaganda: el presidente debe rendir cuentas, reconocer errores de gestión y remover, inmediatamente, a aquellos funcionarios que no han logrado buenos resultados.