Editorial | La diplomacia con EE.UU. no admite pausa
Ecuador debe entender que la diplomacia no admite pausas ni conformismos; la negociación debe redoblarse con una visión clara
El reciente fallo de la Corte Suprema de EE.UU. ha enviado una señal inequívoca al mundo: las reglas del comercio internacional están por reescribirse nuevamente. El tribunal desmontó la política de sobretasas impuesta globalmente por la administración Trump, tras declararla ilegal y arbitraria, pero luego del fallo, el Gobierno de ese país ha anunciado una nueva tasa que pone en el limbo el acuerdo que Ecuador había firmado con EE.UU.
Lo que parecía un punto de llegada se convierte hoy en un punto de partida incierto, en el que el país no puede darse el lujo de observar desde lejos. Ante esta nueva realidad, Ecuador debe entender que la diplomacia no admite pausas ni conformismos; la negociación debe redoblarse con una visión clara y con el peso de argumentos que nos posicionen como un socio estratégico digno de un real acuerdo. El reciente convenio alcanzado, que había sido presentado como un logro histórico, no lo era. Se trató, en esencia, de negociar la eliminación de una sobretasa que antes ni siquiera existía, y que además se logró reducir solo para la mitad de la oferta, dejando fuera productos clave como el camarón. Este ‘borra y va de nuevo’ ojalá sea la oportunidad que Ecuador merece para lograr dar pasos más firmes hacia un tratado de libre comercio, la meta a la que se debe apuntar para garantizar la competitividad de las exportaciones.