Columnas

Democracia, libertad y los contreras

La democracia ecuatoriana, como proceso y producto histórico surgió tardíamente. Nació como objetivo de una sociedad de diversos. Fue y es invención liberal, republicana y constitucional de quienes aceptan un contrato social de convivencia. Aspiración de unidad de tres centros de poder socioeconómico y geopolítico poscolonial: Guayaquil, Quito y Cuenca (1830). Siempre ha sido una aspiración y destino. Se la busca conquistar, sustentar y proyectar pero la hacen esquiva, frágil y con debilidad constante varios actores políticos. Ellos impiden su consolidación. En especial dirigentes, partidos y “líderes” que no comprenden ni aceptan que la democracia se construye como un modo de vida de sociedades que requieren acuerdos, consensos y reglas de juego claras entre las múltiples fuerzas sociales que aceptan diferencias y aprenden a vivir con ellas.

Sin embargo la historia de su debilidad tiene que ver con confrontaciones, desacuerdos y ausencia de consensos para convivir en paz. No hay democracia y consolidación de ella con comunidades en luchas y enfrentamientos continuos que buscan aniquilarla. Un hecho que constantemente atenta contra ella es el accionar de los “contreras”, expresión del habla popular urbana, que no designa un apellido sino una actitud y práctica destructora en lo socioeconómico, político, étnico y cultural, de aquellos a quienes nada les parece conveniente. El país tiene muchos izquierdistas, sindicalistas y empresaurios, líderes indígenas, burócratas, caudillos, dogmáticos y fanáticos, “atrasapueblos” como contreras a todo. Aún no hay antídoto, vacuna o medicina para el tratamiento adecuado a la práctica socioeconómica, política y étnica de los contreras. Están permanentemente atentando contra la democracia, sus instituciones, valores y modos de vida. Es lamentable que en este campo se encuentren “políticos” y “líderes preparados” (?) que juegan este triste rol. Ejemplo, sindicalistas, algunos líderes indígenas, la UNE, dirigentes estudiantiles y gente de toda laya que experimentan orgásmicamente placer siendo de la democracia. Los vemos en TV, prensa, radio, siempre con su destructor accionar contra la frágil democracia de lo diverso que constantemente buscamos construir.