Columnas

Yo policía. . .

'una radiografía de nuestra realidad'.

Circula en las redes sociales un texto supuestamente escrito por un policía, expresando la cruel realidad que estaría atravesando nuestra sociedad y la institución encargada de enfrentar la delincuencia. 

Narra que estando de compras en su hora libre presenció un asalto. Un delincuente atacó a una señora con su hijo de la mano; le robó lo que tenía. La mujer no reaccionó y el delincuente -víctima de la sociedad opresora- sin motivos, luego de robar, disparó su arma. La mujer cayó ensangrentada al suelo y el niño lloró sin saber qué hacer.

Su impulso policial surgió para repeler el ataque, pero, así como surgió se detuvo, y pensó: “Nadie me apoyará y no tendré carrera, el Ministerio del Interior no me defenderá, el Ministerio Público me acusará y el Poder Judicial me sentenciará. La ley protege al delincuente y la sociedad me condena. Mi familia me espera en casa. El delincuente no solo robó los bienes, sino que destruyó una familia, se llevó sus sueños, sus planes y su vida. Hice la llamada al 123 y avisé. Al fin y al cabo, ese es el procedimiento”.

En casa lo esperaban su esposa e hijos. No declaró ante el Ministerio ni juzgados; no fue atacado por los colectivos de derechos humanos ni Defensoría del Pueblo acusándolo de irracional al impedir que el victimario matase a una mujer por un bolso, porque el delincuente es una pobre víctima de la sociedad, tiene derechos y necesidades, y la Policía solo sabe meter palo y disparar. Decía: 

“No leí en las redes sociales el desprecio de la sociedad contra la Policía. No vi fotos ni videos mostrando la agresión policial en contra de una persona que solo quería llevarse un bolso. Mi arma no me fue retirada y no estuve seis meses suspendido sin poder trabajar, mientras decidían si iba a prisión o no. Tampoco tuve que pagar la defensa de un abogado para cumplir con mi trabajo. Sí. Yo estuve allí. Pero fue como si no hubiese estado. El problema será cuando toda la Policía actúe así”.

Se trata de un autor anónimo y no importa quién lo escribió. Lo preocupante es que pretende ser una radiografía de nuestra realidad.