Columnas

El gran debate

El gran debate es una película basada en la historia real de un profesor, orador y poeta afroamericano, que con sus estudiantes formó un equipo de debate en su pequeño college, preparándolos para buscar argumentos lógicos para los temas que debían exponer, también para defenderlos y en ocasiones para contraponerlos, llegando a derrotar a Harvard en el campeonato nacional.

Es un largometraje recomendado del cual no trataré. Me referiré a los debates organizados por la sociedad civil, y al que será preparado por el organismo electoral, al que deberán asistir obligatoriamente los candidatos para que el Ecuador conozca el criterio de quienes aspiran ser su presidente.

Quien no sabe debatir no puede dirigir, porque los candidatos que no pueden exponer sus ideas no las podrán ejecutar, peor gobernar un país.

Dos eventos de este tipo se han organizado, uno por el Diario El Comercio en Quito y otro en Guayaquil por la Cámara de Comercio y la Universidad Espíritu Santo -UEES, y como impulsadores muchas instituciones de la sociedad civil, públicas y privadas, entre ellas la Escuela Superior Politécnica del Litoral -Espol, la Universidad de Guayaquil -UG, la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí -Uleam, y la Red de Maestros. Mucha altura en las intervenciones, pocos contenidos de unos, criterios hilarantes de otros; todos hablaban de ética, aunque no todos presentaron un atuendo adecuado para un evento de esa categoría.

Es de obligatoriedad moral y ética el participar en debates serios como estos. No son de aquellos organizados por politiqueros con intereses mezquinos y ruines de hacer daño al contrincante, a los que se ignora. Pero estos organizados por instituciones públicas y privadas de alto prestigio son la carta de presentación del candidato.

El público habrá sacado sus conclusiones acerca de quién expuso mejor sus criterios, lo acertado de los planteamientos y de quiénes demostraron simplemente que son comodines ávidos de notoriedad política e intereses personales o de grupos, pero que no están capacitados para gobernar, entre ellos los que no se presentaron.