Simplemente... no entienden lo que leen

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Simplemente... no entienden lo que leen

Lo van a volver intentar. Pero no haremos nada por impedirlo

Si estuviera vigente la Constitución/98, la payasada de intentar destituir al presidente por supuesta crisis política y conmoción interna hubiera sido imposible, pues no eran causales de destitución. Y la forma de separar al gobernante de su cargo, era la que existe en todos los países: el procedimiento de juicio político.

Es que… no se puede destituir a un presidente sin este. Ni aquí, ni en la Cochinchina. Ni con la Constitución anterior en la que -obvio- estaba más claro; ni con la actual, que -pese a enredar el tema- no logra impedir la realización del juicio político. Como veremos, los intentos de “destituir” al presidente sin este, obedecen a un problema de comprensión lectora, ocasionado por falta de ácido fólico o algún aminoácido esencial. Porque la institución constitucional conocida como destitución presidencial se encuentra regulada en dos artículos: el 129 y el 130 de la Constitución. El 129 claramente ordena que: “para proceder a la destitución y censura [del presidente], se requerirá el voto favorable de…”, etc. De ahí que la destitución del art. 130 -aunque consigne otras causales- deba tramitarse según el mismo procedimiento parlamentario de DESTITUCIÓN establecido en el artículo 129, que establece la innegable necesidad del juicio político y el dictamen previo de la CC. Es así porque la interpretación constitucional no se hace de forma aislada sino “por el tenor literal que más se ajuste a la Constitución en su integralidad”. (Art. 427). El art. 130 debe entenderse de acuerdo con el art. 129, observando el mismo procedimiento establecido en él. Intentar destituir un presidente sin juicio político, importaría además la violación de todas las garantías constitucionales del debido proceso. Desde 1376 -fecha en que tuvo lugar la primera acusación de los Comunes ante la Cámara de los Lores- los gobernantes son separados del cargo de esta forma. Es absurdo que la estabilidad democrática de un país se encuentre en vilo, simplemente porque sus legisladores no entienden lo que leen.

Lo van a volver intentar. Pero no haremos nada por impedirlo.

Nos merecemos lo que nos pasa.