No hay crisis política

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No hay crisis política

Una crisis política es una crisis de gobierno. Y no la hay. Eso sucedió en el 96, cuando hechos los psiquiatras declararon loco al presidente.

La culpa de lo que está sufriendo el país es de ustedes, señores de la Asamblea Nacional. De nadie más. Acudamos a la lógica aristotélica creando un simple silogismo. Premisa mayor: los incendiarios de Quito fueron inconstitucionalmente amnistiados por ustedes luego de delinquir. Premisa menor: por eso no están en prisión. Desde la cárcel les hubiera sido imposible repetir su hazaña. Conclusión: como ustedes los dejaron libres, es su culpa la devastación que vive Ecuador a manos de esta horda de bárbaros que se dio el lujo de dañar nuestra Constitución convirtiéndonos en un Estado “plurinacional”. Asumiéndose “naciones” sin serlo, pues -con las excepciones de rigor- se comportan como incivilizadas tribus que han ocasionado ya la pérdida de tres vidas y miles de heridos. No pueden ser “naciones” quienes así actúan. Solo una horda de salvajes. No porque lo diga yo, sino porque los hechos están a la vista de todos. Ejemplo de nación es la israelita, que obtuvo cinco premios Nobel el 2020.

Y no se puede destituir al presidente por grave crisis política. Una crisis política es una crisis de gobierno. Y no la hay. Eso sucedió en el 96, cuando hechos los psiquiatras declararon loco al presidente. Gracias a ello tuvimos tres en cuatro o cinco días. O cuando Mahuad huyó abandonando el cargo, asumió una junta provisional y tuvimos cinco presidentes, otra vez en cuatro o cinco días. Guillermo Lasso no es de los que huye. Ya dijo que no lo hará. Así que ni hay, ni habrá crisis de gobierno. En cuanto a la conmoción, no es nacional, como fue el congelamiento bancario, por ejemplo. Además -aun cuando los bancos tenían a la gente clamando por su dinero- la conmoción no fue creada por Mahuad en beneficio propio, fue una consecuencia de su decisión. La de ahora es trucha, forjada, ficticia; es una conmoción belga. Solo con el fin de adaptarla a los afanes del fugitivo y a las causales del art. 130, CRE. Queda demostrado que ninguna de las dos existe.

Ve prófugo: no pueden destituir a un presidente elegido democráticamente con una conmoción falseta creada por ustedes mismos. Eso es pasarse la democracia por el Arco del Triunfo.