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Bicentenario de Independencia de Centroamérica

Sin embargo, tras la declaración de independencia, la sociedad conservó muchas de las características del régimen colonial

Centroamérica celebra este año la independencia regional de la Corona española llevada a cabo el 15 de septiembre de 1821, después de tres siglos de colonialismo español.

La independencia fue el resultado de influencias externas e internas, la revolución industrial, los acontecimientos de independencia en Estados Unidos de América y otros que se dieron en Europa entre los años 1776 a 1808.

En Guatemala sucede un hecho muy particular, de gran importancia en los sucesos de independencia. En varias comunidades indígenas de Occidente, tras las acciones de Fernando VII en abolir la Constitución de Cádiz y restaurar una monarquía absoluta, los pueblos comenzaron a ofrecer resistencia pacífica, mientras las autoridades coloniales insistían en cobrar tributos. Y es así que se llega al levantamiento indígena de 1820. Este constituyó un movimiento civil en contra de un abuso reiterado, a un sentimiento antiespañol pronunciado, con alta conciencia comunitaria y respeto a las personas no indígenas, y entre sus protagonistas estuvo Atanasio Tzul en la lucha de los pueblos y su libertad internamente.

El gobierno de la audiencia española ordenó un movimiento de restauración con el fin de contener cualquier tipo de levantamiento. Sin embargo, los criollos estaban divididos en dos bandos políticos distintos: mientras los conservadores querían mantener el ‘statu quo’ colonial, los liberales, inspirados en el liberalismo político y económico francés y estadounidense, querían cambiarlo. Además, fueron estas facciones de la clase criolla, que a menudo se reproducían por líneas de parentesco o matrimonio las que sentaron las bases de los partidos liberales y conservadores en toda Centroamérica. En general, los conservadores representaban a las familias poderosas y de arraigo de finales de la época colonial, mientras que los liberales representaban a las familias de los hijos ilegítimos de la élite, las clases profesionales y los sectores medios altos de la sociedad colonial.

El Acta de Independencia redactada por José Cecilio del Valle fue firmada por los representantes de las corporaciones más importantes de la vida colonial, el cabildo municipal, la Iglesia católica, la universidad, los principales gremios. Reafirmó el deseo de una vida independiente de dominio español de los principales grupos sociales del reino.

A los que firmaron el acta el 15 de septiembre se les nombraron Próceres de la Independencia, entre ellos: José y Mariano Aycinena, Pedro Molina, Mario Beltranena y José Francisco Barrundia, quienes fraguaron días previos el Plan Pacífico de Independencia. Se sumaron a la firma del Acta, José Matías Delgado, Mariano de Larrave, José Cecilio del Valle, Gabino Gaínza, entre otros.

El hecho marcó el fin de la etapa colonial y trajo consigo un nuevo modelo de organización política, social y económica.

Sin embargo, tras la declaración de independencia, la sociedad conservó muchas de las características del régimen colonial.