Columnas

El quirófano

Y más aún, no negocien lo que no les corresponde, es decir la conducción de otros poderes del Estado, como una Justicia limpia

Inmediatamente que se conoció que existían conversaciones entre el PSC y UNES, para junto con CREO lograr una mayoría en la Asamblea, se empezaron a llenar las redes sociales de comentarios negativos por parte de adeptos a la tendencia que llevó a la presidencia a Guillermo Lasso.

Algunas personas piensan que la política es una actividad donde uno traza una raya que divide a los que piensan como uno en todo, y los demás, y se desenvainan las espadas para ver quién gana.

La política en general y en particular los parlamentos son lugares donde las alianzas, la búsqueda de mayorías con propósitos específicos o generales, a veces provocan uniones impensadas. Es por eso que en ningún lugar del mundo los recintos legislativos son populares. Desde Madrid a Estambul, y Quito no es la excepción, la próxima Asamblea será cuestionada haga lo que haga. A veces las personas se olvidan que UNES, quien tiene la mayor cantidad de legisladores, también es la expresión democrática de millones de ecuatorianos. Se olvidan algunos que el 48 % de los electores, casi la mitad del país, votó por una tendencia diferente. ¿Se puede convivir, construir una agenda de país, lograr avanzar y alcanzar la paz social, sin buscar acuerdos razonables?

El punto es dónde se traza la línea de lo que es un acuerdo razonable para el bien común, y dónde aparecen los intereses personales. El punto es dónde se cede y dónde no; no volviendo al reparto del presupuesto público, para permitir corrupción a cambio de gobernabilidad. Y cuando digo esto, lo digo de lado y lado de la alianza.

No nos engañemos, la política y menos la Asamblea, no es un quirófano aséptico; no lo es aquí y no lo es en ningún lugar. Eso sí, no crean ni por un minuto los políticos que pueden transar todo o intercambiar todo. No crean que sus representaciones políticas logradas en democracia son un cheque en blanco para lograr beneficios personales. Y más aún, no negocien lo que no les corresponde, es decir la conducción de otros poderes del Estado, como una Justicia limpia.

Es cierto, no es un quirófano, pero no lo conviertan en un albañal.