Columnas

‘Non sancto’ Qasem Soleimani

A Soleimani se lo culpa del daño que sufrió la industria petrolera Saudita meses atrás...

El viernes pasado un dron de Estados Unidos perpetró un ataque que terminó con la vida del general iraní Qasem Soleimani mientras se encontraba en Irak. Este militar era responsable de la fuerza Quds, cuya misión es provocar acciones fuera del territorio Iraní. La Quds no actúa de forma directa con sus propios soldados, sino a través de diversos grupos terroristas donde Irán tiene intereses de valor estratégico. Siendo su área de acción fundamental Medio Oriente, su brazo se ha extendido tan lejos como Venezuela, en apoyo al gobierno de Nicolás Maduro. Como lo reportara el diario español ABC, hay suficiente evidencia de que Hizbulá, con financiamiento iraní, desarrolla actividades en la nación bolivariana. A Soleimani también se lo culpa del daño que sufrió la industria petrolera saudita meses atrás, cuando una de sus mayores refinerías sufrió un ataque con drones. Aprovechándose de las similitudes religiosas con su país, Soleimani vino desarrollando en Irak una serie de acciones de hostigamiento a Estados Unidos a través de la milicia chií Kata’ib Hizbulá (KH). La mano del iraní era visible detrás de cada situación de terrorismo contra Occidente en esa región, y existía la preocupación respecto de la seguridad de los ciudadanos estadounidenses en Irak particularmente, donde ya explícitamente Soleimani había amenazado con tomar acciones contra ellos. Frente a los hechos, todo indica que Irán tomará alguna forma de represalia, especialmente para preservar su prestigio ante los Estados simpatizantes y otras organizaciones aliadas. El punto clave ahora es determinar dónde, cómo y cuándo vendrá la réplica iraní. Sin duda no será una acción militar frontal, desafiando la superioridad de Estados Unidos. Es muy posible que utilice su muy desarrollada capacidad de ataque cibernético, generando daños en la infraestructura norteamericana o quizá en su sistema de pagos. O quizá sea al puro estilo iraní, es decir algún atentado terrorista con la mano de otro, del que no se hagan públicamente responsables, pero todos sabrán quién fue, como la explosión de la AMIA en Argentina.