Columnas

Sistema electoral democrático

"Hay que resaltar que un sistema electoral realmente democrático frena tendencias populistas. En un país federado, integrado por 50 estados y 1 distrito metropolitano no prevalece solo el voto cuantitativo..."

El mundo estuvo pendiente de la elección presidencial en EE. UU. Es todavía el país con la mayor economía mundial y un referente de la democracia occidental. El llamado “sueño americano” sigue siendo un anhelo de habitantes de todo el planeta.

El gobierno del presidente Trump aisló al país de antiguos países amigos y aliados, como la Unión Europea; lo separó del acuerdo climático, de la OMS. Eso está lejos de lo que ha sido su postura multilateral internacional.

No obstante la tensión política existente, se impuso una elección libre. Ni el Congreso ni la Corte Suprema de Justicia se prestarán para atender ningún capricho o ambición personal del candidato perdedor, que no estuvo a la altura de su investidura al no reconocer su derrota; eso le hace daño a la democracia.

Hay que resaltar que un sistema electoral realmente democrático frena tendencias populistas. En un país federado, integrado por 50 estados y 1 distrito metropolitano no prevalece solo el voto cuantitativo. Los estados más poblados o los grandes centros urbanos no imponen con su mayoría poblacional al gobernante del país; todos los estados cuentan, eligen igualitariamente 2 senadores cada uno. La población rural residente en pequeños villorrios hace sentir su pensamiento; eso es saludable en un mundo como el actual, donde el crecimiento urbano absorbe cada vez más migraciones del campo.

Estados Unidos es un país de migrantes, no hay que olvidar su origen anglosajón como colonia de Inglaterra. Se ha elegido por primera vez una mujer vicepresidenta y por su ancestro representa a nuevas migraciones. El presidente electo debe valorar la alta votación alcanzada por su adversario, refleja una tendencia que siente temor de que manifestaciones populares infiltradas por partidarios de sistemas totalitarios heredados de la extinta Unión Soviética y del llamado socialismo del siglo XXI busquen agrietar la tradición democrática del país.

Las últimas algazaras vandálicas no pueden ser minimizadas, es posible que otro candidato republicano con menos resistencia que Trump hubiese tenido más opciones de triunfo.